Uncategorized

Érase una vez una cama y su doncella!

Érase una vez una flacuchenta niña, de cabellos lacios y unos lentes más grandes que su cara, dicen que tenía las piernas de huerequeque y sus amigos le decían la popular cuatro ojos, olivia (la de popeye), palito de fósforo, etc, ella tenía una hermosa relación con su cama de plaza y media. Cuenta la historia que a ésta niña le encantaba dormir plácidamente a pierna suelta en aquella cama, se podía pasar horas y horas así durmiendo hasta que su dulce madre empezaba a golpear cuál pelota de básquet a los platos, ollas, sillas, etc y empezaba a joder que digo a decir “que la casa está sucia” “que nadie me ayuda” “zarta de mangazones tengo”, etc (sucedía a cualquier hora del santo día, lo hacía con el fin de que alguno de sus 7 hermosos hijos se dignaran a ayudarle con los quehaceres del hogar) o simplemente alguna de sus talentosísimas hermanas simplemente por el arte de joder (la ociosidad a flor de piel) la levantara de su profundo sueño. En aquella época ella soñaba irse de su hogar para poder hacer lo que le diera su regalada gana y claro dormir a su antojo … y si no se dieron cuenta, aquí les va la primicia calientita chocherita, esa extraña criatura era YO!

Desde que era un criter me encantaba dormir, no saben lo feliz que era durmiendo, de mi etapa de infancia pasé a la sufrible adolescencia, literalmente me transforme de la apacible criatura al hígado versión mujer, me apestaba la vida, lo único que me gustaba era estar encerrada en mi cuarto leyendo o durmiendo, claro si alguien se atrevía a entrar a mi cuarto encontraba al mismo doberman en posición de ataque grrrr, en aquellas épocas lo único que me quitaba el sueño eran los benditos exámenes del cole y el temible ingreso a la universidad (temible porque para ingresar hay que competir con harta chibolada nivel niño que comió 20 kilos de dulces) .

Luego vino cómo ya les he dicho anteriormente la mejor etapa de mi vida “la universitaria”, y mejor porque estaba suelta en plaza sin que nadie me este controlando, que linda época carajo, sólo me tenía que preocupar de pasar el bendito ciclo, para estar a tono tragarme los dramas del día, comer, joder y DORMIR A LO OSO!!.

Y claro luego viene la época laboral, aquí mis estimados hay dos etapas: number one la recién egresada, esa es la mejor quieres tragarte el mundo así que andas en modo cro-magnon buscando miles de formas para conseguir tu objetivo, recuerdo que cuando empecé a trabajar las primeras semanas estaba alerta tratando de retener todo, una vez que la dominé había horas que literalmente no había nada qué hacer, nuestro baño tenía una especie de banca acolchonada así que mi cerebrito comenzó a maquinar cómo hacer para tomar una saludable siestita y pasar totalmente desapercibida, así que encontré a una aliada durmiente (sí, Dios las cría y el diablo las junta), justo nuestros jefes se largaban de 1 a 3pm todos los santísimos días, así que ni modo esas horitas empezaron ha ser la gloria nos turnábamos bien aplicaditas con alarma, tocada especial (ésa que te avisaba que debías saltar en una y correr a tu oficina cómo si nada), todo para tomar la rendidora SIESTECITA y para aclarar duraban solo 20 minutos pero al menos para mi compinche y para mi era “el elixir de la vida”. Number two la exprimidora, siempre siempre hay un trabajo que te deja literalmente seca, ése que te exprime hasta la médula ósea, que te deja sin vida, la que llegas a tu casa a seguir chambeando y cuando terminas según tú, te vas a dormir por fin!! mientras concilias el sueño te acuerdas de más pendientes y haces una nueva lista mental porque tus ojos se niegan ha abrirse, y empiezan las pesadillas con posibles soluciones a los incontables chicharrones que hayas tenido en el bendito día, pero ni ésta me pudo preparar para la siguiente etapa de mi vida…

No voy hablar la de casada, porque fue a la par de la “exprimidora” y los fines de semana invernaba junto con mi marido cuál osa polar, lo que no sabía hasta ese momento es que usar esa analogía me costaría caro porque los osos polares sólo invernan cuando están embarazadas así que a tanto abuso de la palabra TOMA!! quedé embarazada de mi primera “bendición” y con él empezó mi vida modo “mamámbula”, a partir del séptimo mes de embarazo empezó TODOOOO, giraba a la derecha, a la izquierda, me sentaba, me echaba, ponía la almohada entre mis piernas, alrededor de la panza, NADAAA!! encima empezaba a sentir que me faltaba el aire; todos los días rogaba a Diosito que los días volaran para que llegara el bendito día del parto, ya ya ya también las ansias de conocerlo, todo eso ilusamente porque desde que nació a la fecha no sé lo que es dormir 8 horas seguidas, y las siestas reponedoras en mi casa están en peligro de extinción me demoro más cerrando los ojos que mi hijo abriéndolas con sus dedos diciendo con su voz dulce y a la vez maquiavélica “mamá es de día, la noche es para dormir” y claro cómo soy masoquista se me ocurrió tener otro bebé justo cuando estaba usando ya las noches para dormir al fin al menos 4 horas seguidas! así como para divertirme y añadir más azúcar a mi vida, ahora estoy más mamámbula que nunca! me levanto cada 1,2,3 horas para ejercer mi segundo doctorado la de “vaca lechera” y mejor lo dejo en “?” horas como promedió porque la verdad ya no llevo control alguno de cuántas veces me levanto a que me ordeñe mi angelita, los entendidos le llaman “A DEMANDA” y con ella ya le di la bienvenida nuevamente a glamoroso look “BENICIO DEL TORO”(búsquenlo y me verán),.

No puedo negarles que la doncella extraña horrores a su cama, y que hay días, ok ok casi todos los días que mira a su cama con cara de cojuda (la misma que pones cuando miras al chico que te gusta pero sabes que sólo lo puedes ver más no tocar), y otros días que mira al mayor con cara de gato de shrek suplicando con sus ojos que le deje dormir unos 5 minutos más pero a él le vale y despierta a su consanguínea como para que de una buena vez salte de la cama; y aunque todas las noches pase por un ordeñamiento nivel vaca de Gloria, y cada noche le de hipotermia un par de veces para hacer orinar al mayor, también es cierto que NO cambiaría por nada del mundo a aquellos “angelitos” que se atrevieron a quitarle su valioso sueño. Un simple “TE AMO MAMÁ CON TODO MI CORAZÓN” o la sonrisa desdentada de mi última cambian mis deseos locos de ir a dormir para quedarme un rato más con ellos.

Ahora y creo que sin fecha de expiración (por lo menos eso dice mi madre) el título de mi historia es: una esquiva cama, unos angelitos y su ojeroza doncella…

 

Malel,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s