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¡Misión imposible!

A todos los padres del mundo que levante la mano quién no tiene sus celulares literalmente sin espacio de tantas fotos que tomamos a nuestros angelitos del señor Dios, que si sonrió click, que si comió click, que si lloró click, que si se ensució jugando click, que si babeó click, que si saco la lengua click, etc, etc, con la facilidad tecnológica a la mano nos hemos dedicado a documentar todos los momentos lindos de nuestros chibolos.

Cuando nació mi mayor su papá aplicadito le tomó millones de fotos en el parto, desde su primer minuto en el mundo exterior no paramos de tomar fotos para inmortalizar esos momentos únicos e irrepetibles de su crecimiento hasta que nuestro amado tesorito cumplió 2 años y desde ese momento no se le ocurrió mejor idea que complicarnos la vida haciendo más que difícil captar alguna foto decente, aquí una escena típica de él : ¡Amor mira la cámara, amor mira a mamá, que mires aquíiiiiiiii, por favor hijito mírame!!! … primera parada “acomodar cara y cuerpo”, listo, nos ubicamos y de nuevo ¡mira la cámara cielo, amor mira a mamá, por favor ca..ca…cariiiiñooo aaaquíiii miraaa aquíii!!! … segunda parada “acomodar cara y cuerpo” y empezamos de nuevo con las súplicas una y otra vez … es que mi adorado tormento es capaz de detenerse mil veces a mirar fijamente a una mosca que mirar a la bendita cámara; pero al menos de las 2 millones de fotos tomadas exactamente en el mismo lugar un par de ellas estaban listas para el álbum familiar.

Con mi último retoño hemos repetido nuestra tecnológica costumbre, desde el primer día de vida hasta sus actuales 8 meses hemos registrado cada detalle de su crecimiento con cada uno de nuestros aparatos electrónicos que haya tenido al menos 1 giga de espacio; hasta ahora tomarle fotos ha sido realmente sencillo, mi gorda con solo llamarla por su nombre se voltea a mirarte fijamente y esbozar una enorme sonrisa desdentada de su pequeñita boca así que como comprenderán ella tiene más fotos en sus cortos meses en este mundo que Kate Moss en todo su vida de top model.

Desde que nos convertimos en una familia de 4 para cualquier evento, actuación del kinder, cumpleaños, paseos, picnis o cualquier tipo de salidas especiales tomarnos fotos juntos se ha convertido en toda una MISIÓN IMPOSIBLE tanto así que llegado el momento respiro profundamente, empiezo a prepararme mentalmente, cruzo todos los dedos de las manos e incluso de los pies, rezo mil padres nuestros y ruego al todopoderoso que nos ayude a conseguir al menos UNA, UNA SOLA TOMA DECENTE; en una que papá no salga con los ojos cerrados, que el mayor no tenga la cara volteada o de exhorcista, que mi gorda no este mirando a su hermanito, y que yo no esté acomodando algo de mis angelitos o mirando con ojos saltones de ¡nooooo hagan esoooo!!

Cuando mi gorda por fin logró sentarse sola decimos que ya era tiempo de una sesión de fotos familiar que lograra captar nuestra esencia como un hogar dulce hogar feliz de armoniosos y sincronizados 4 miembros jajaja el más perjudicado nuestro fotógrafo elegido y eso que “antes de” ya le había advertido de tamaña dificultad, el pobre se la pasó gritando a viva voz los nombres de mis enanos, saltando de un lado a otro haciendo muecas con la cara, mano, pies y cualquier cosa que podría llamar a atención a mis adorados tormentos, miraba las tomas una y otra vez y seguía cuál disco rayado votando clicks a mil por hora a ver si en una de las tantas ráfagas de fotos salía una en que todos estuviéramos mirando a la bendita cámara. Para no volverse loco chapó solita a mi enana la fotogénica y empezó a tomarle a diestra y siniestra fotos, ella con sus cachetes regordetes abría su boquita y mostraba su enorme sonrisa; luego dejó que mi chibolo se distrajera con las ramas, árboles y el hermoso paisaje en que estábamos y así logró tomas que yo jamás de los jamases hubiera logrado captar, mi muchachito antifotos fue la estrella y el que se terminó robando el show! Luego respiró hondo y nos dijo solemnemente: ” Por qué no se ponen a jugar, se dan besos, se miran y actúan natural”, casi me orino de la risa digo naturalmente no somos muy normales que digamos jajaja, en medio de nuestras poses más fingidas del planeta, con las ocurrencias de mi mayor  empezamos a olvidarnos que estábamos delante de la cámara y nos dejamos llevar por el caos, las travesuras, los juegos, etc, es cuando me dije !al fin de acabo pa’ que seguir sufriendo que salga lo que tenga que salir!.

Después vino el viaje a tierras cariocas de las cuales tengo otras tantas fotos pero de esas creo que ninguna salimos bien los 4 juntos, las mejores fotos son las de espalda esas que las he compartido por las redes sociales del blog; aunque cuando veo cada una de ellas recuerdo detalladamente todo lo que pasamos los buenos, divertidos, terribles y locos momentos juntos y a pesar que no han salido perfectas cumplen eficazmente su función.

No fue hasta que regresamos del viaje que recibimos las fotos de nuestra sesión, y es cuando caímos en cuenta del exitosísimo plan maquiavélico que mismo fotógrafo de la National Geographic logró captar imágenes difíciles pero espectaculares en nuestro estado más salvaje, las miro y me siento una leona jugando con mis cachorros…

 

Malel,

 

 

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Vacaciones sin descanso

El día que mi marido me propuso armar maletas para disfrutar de unas merecidas vacaciones a Río de Janeiro, lo que primero que visualice era a este cuerpito caribeño desparramado en la arena blanca bebiendo agüita de coco recibiendo aire de los musculosos abanicos de mi amado, imagen que me duró 5 segundos porque luego aparecieron cual película de terror mi terremoto number one siendo absorbido por las olas del mar y mi tesorito de 7 meses metiéndose kilos de arena en la boca; fue en ese preciso instante que tomé del brazo a mi marido y le dije con cara de terror ¿Amor, estás seguro?

Dos  meses después me encontraba sentada encima del equipaje tratando de meter TODO lo indispensable, al final llevé 2 maletones, 1 carry on, 1 minimochila del mayor, 1 bolso para la menor y 2 coches, siii 2 coches cuando le dije a mi espeso digo esposo tampoco estuvo de acuerdo a la primera pero les juro que fue la mejor idea del mundo mundial porque mi niño bonito de 3 años para nada le gusta caminar igualitito a su madre jajaja así como comprenderán no me queda más que entenderlo jaaa. Primera parada Aeropuerto Internacional Jorge Chávez llegamos temprano y armados hasta los dientes con nuestra niñera electrónica alías Netflix, 2 cuentos nuevos, harto aperitivo medio-saludable, todo tipo de mordedores y lo más importante “la santa tetona” esa que calma hasta el más terrible alarido de mi dulce retoño; estuvimos unas horas deambulando con mis pequeños delincuentes que normalmente duermen entre 7 y 8 p.m. exclusivamente ese día se olvidaron de su horario y siguieron bien despiertos hasta mucho después que subimos al avión que fue a las 9:30pm; mi plan infalible de tenerlos dormidos todas las 5 horas y media de vuelo resultó todo lo contrario: mi chibolo de 3 años se la pasó viendo sus vídeos gritando y riéndose a todo pulmón (ya se imaginarán), después cuando por fin cayó de rato en rato se despertaba llorando porque quería su cómoda cama; mi tesorito bueno ella se creía tiburoncito todo lo metía a la boca menos los juguetes que llevé esos ni los miró, ella chapo las instrucciones de vuelo, las revistas, el espaldar del asiento de adelante, hasta que se le ocurrió coger las luces y tuve que tener mis brazos estirados hacia arriba cargando su regordete cuerpo de bebé por un largo tiempo para no espantar a mis vecinos con sus alaridos, hasta que cayó rendida y se durmió. Si se preguntan por nosotros los generadores de esas hermosísimas vidas pues nos las pasamos con caras de ZOMBIES TODITITOOOO el vuelo.

Arribamos a las 4:30 a.m. (en Perú 2:30 a.m.) como el aeropuerto es pequeño no demoramos mucho en salir, tomamos un taxi oficial recomendado por nuestro Anfitrión del departamento que alquilamos por Airbnb y nos en-rumbamos hacia Copacabana. Nos recibió Yuri con una enorme sonrisa, nos ayudó a subir todas las maletas, luego de decirnos todas las reglas, mostrarnos el lugar se despidió y nos dejó para disfrutar de nuestras vacaciones; la verdad es que al menos mi marido y yo queríamos tirarnos a la cama a dormir a pierna suelta, pero no podemos olvidarnos de nuestros angelitos que el Señor Dios nos ha encomendado, así que acomodé todo en los cajones del closet, baño, etc. para estar los más cómodos posibles mientras papá en modo zombie entretenía a los dos que mágicamente no les afecto el cambio de horario y estaban más que despiertos. Cada uno chapo un hijo los bañamos, nos bañamos y salimos a comprar al supermercado que estaba exactamente a 1 cuadra, compramos todo lo necesario para preparar los desayunos y cenas más fáciles del planeta (no había forma que cocinara almuerzos, salvo a mi gorda); luego del rico desayuno nos dimos cuenta que nuestros celulares estaban a punto de fallecer y ohhh sorpresa el voltaje era diferente al de Perú, así que salimos en busca de un adaptador de paso que conocíamos el vecindario (estábamos a 1 cuadra del la playa), lo compramos, lo probamos y nos estafaron!! Así que mejor buscamos un lugar para almorzar y ahogar nuestras penas, regresamos a casa con los nenes dormidos ¡Aleluya! para no despertarlos ni los movimos los dejamos en sus coches no podíamos jugarnos la vida y por fin sentimos la suavidad de una cama e inmediatamente caímos en los dulces brazos de Morfeo hasta que veinte minutos después escuché el llanto de mi angelita, la saqué, la abracé, le enchufe la teta y dormimos juntitas, mientras papá hizo lo propio con el de tres.

Día dos, nos fuimos al Acua Río a pedido de mi brillante niño que desde que vio Blippi en el acuario de Florida nos tenía secos con conocerlo, todo el viaje a cada ser humano que pasaba por su lado le decía “estoy yendo al acuario de Florida”, por más que lo corregía no había forma él estaba en Miami jajaja. Realmente lo pasamos bien, sobretodo él que no podía más con la emoción hasta decía que el tiburón que venía mostrando sus enormes dientes hacia nosotros le estaba sonriendo porque estaba feliz de verlo. Cuando regresamos tomamos un taxi en el interior del acuario y conocimos a nuestro nuevo amigo João, fue nuestro ángel caído del cielo, no había conocido antes a una persona tan amable y presto en ayudarnos en todo, fue nuestro compañero en todos los lugares que conocimos en los sucesivos días.

Con João conocimos muchos lugares con la tranquilidad de que podíamos dejar nuestras cosas (que no eran pocas) sin estar cargándolas por todos lados, y por cada parada turística solo poníamos en la mochilita pequeña algunas cosas para el tiempo que nos íbamos a demorar conociendo, lo interesante de esto es que si tienen hijos Río aunque no lo crean es ideal porque todas las atracciones turísticas tienen acceso para coches, sillas de ruedas, etc, por lo que te facilita la vida, además que tienes prioridad en todo y siempre serás el primero en entrar sin soplarte las largas colas.

Uno de esos días de visitas nos dimos cuenta que mi gordita estaba escaldada, la crema que normalmente usaba no hacía efecto por lo que le pedí a nuestro buen amigo nos ayudara a buscar manzanilla, el pobre no tenía idea de lo que era, con el portuñol que hablábamos me entendió que era margaritas, igual él nos llevó a todos las tiendas orgánicas (por cierto hay en cada esquina), hasta que me pidió la foto de lo que buscaba y finalmente lo consiguió “era camomila, camomila, senhora” me dijo; llegamos al apartamento y de frente agarré a mi niña la lavé con ella, y la tuve sin pañal todos los siguientes días hasta que nos regresamos, por lo que para poder seguir paseando tuvimos que comprar protector de sábanas que primero lo colocábamos en su cochecito y en la cama, pero que después de que mi esposito recibiera el premio mayor de un oloroso “chocolate kiss” lo comenzamos a llevar y usar por donde estuviera ella (encima de nuestra ropa, encima del sofá, encima de los asientos), realmente fue un hit mi gorda se alivió pronto.

Los últimos días íbamos a la playa de Copacabana entre 6 y 9 a.m. y 4:30 y 6:30 p.m. para que ELLOS disfrutaran del delicioso clima, porque lo que recuerdo es al mayor corriendo sin parar por la playa, su papá corriendo como loco atrás de él, yo con mi beba en brazos en cuclillas para que ella sintiera por primera vez la suavidad de la arena y el mar, se orinaba y cambio de ropa, así una y otra vez; luego de tener la espalda totalmente comprimida recibía a mi terremotito con su vocecita suplicante que me meta al mar con él así que tenía que despojarme de mi protectora ropa y mostrar al mundo mi rellenito cuerpo bien taipá y lanzarme cual malagua a seguir con mi espalda doblada para hacerlo saltar sin parar las pequeñas olas que llegaban a la orilla. Todo esto sucedía alternando a nuestros hijos para que ambos recibamos por igual la bendición de ser padres.

Regresamos a Perú a las 5 a.m., esta vez por obra y gracia del espíritu santo mis angelitos durmieron casi todo el vuelo, llegamos a nuestra querido hogar dulce hogar y lo primero que hicimos fue alimentarnos, entregarles a su nana y bendecirla enormemente por su existencia. ¿Qué si volvería a viajar al exterior con ellos? claro que sí, díganme masoquista pero cada vez que siento mi espalda y mis piernas adoloridas aparecen esas sonrisas de mis pequeños y se los juro que se me pasa naaaa igual me sigue doliendo pero estoy segura que cada minuto de esos momentos de felicidad que atesoro con miles de fotos y vídeos siii que valieron la pena!

 

Malel,

 

 

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Un globo desinflado…

Antes de mi primer embarazo tenía la panza llena de cuadritos jajaja mentira era algo flácida con algún otro rollito pero en líneas normales esos mondoguitos desaparecían en cuanto dejaba de respirar y mientras no me sentara en ningún lado podía mostrar mi cuerpazo al mundo entero con un apretadito bikini.

Durante los 9 meses de mi primer embarazo no tuve ni una sola estría y yo creía ilusamente que la cremita traída de “las Europas” había hecho efecto en mi piel por lo que estaba a salvo de ser una cebra recién estrenada pero siempre un “pero” una vez que sacaron a mi tan esperado angelito y logré con los días ver mi panza me encontré que seguía bastante hinchada llena de grumos y con un millón de rayas blancas y rojas. En 4 meses de exitosa lactancia materna, un bebé que no tenía fondo y con una elástica faja bajé los 23 kilos que había subido pero mi barriga parecía un globo desinflado nada que 10 millones de abdominales no la remedien jajaja, lo que nunca pasó, verán yo y el deporte somos enemigos públicos; con el tiempo (con tiempo me refiero un par de años) mi amiga la gelatinosa regresó dizque a su estado natural a excepción de que jamás la textura de ella fue igual, pero ni modo lo superé admitiendo mi “nueva realidad” con ayuda de mi amado esposo que nunca se cansó de decirme en todo momento lo hermosa que para él yo era, ni soltó mi mano las veces que me encontraba ahogada en llanto dándome la confianza de aceptar mi nuevo cuerpo, me imagino que estarán pensando pero que mujer para más superflua pero es la verdad es difícil ver cómo tu cuerpo ha cambiado tan drásticamente sumando a las benditas hormonas que descendieron estrepitosamente, las mismas que lograron ponerme en un nivel de sensibilidad de locos.

Para el segundo embarazo yo ya estaba orgullosa con mis mil y una líneas de guerra y lo que menos me preocupaba era mi cuerpo a pesar que tuve una panza gigante como les conté en un post anterior (La doncella al compás del bolero…) que agregó nuevas rayitas tatuadas en mi cuerpo caribeño, estaba segura que después de dar a luz y con la lactancia materna de mi lado en unos meses bajaría todos los kilos de puro engorde, lo que no consideré es que no todos los benditos embarazos son iguales, así que después de pasar aplicadamente 2 meses casi sin respirar con una faja hiper apretada luego del parto, me di cuenta que la horrible lengua que se había formado en la parte baja de mi vientre no iba a regresar a mi fofa barriguita anterior por más que siga metiendo y metiendo más centímetros a mi estiradísima faja y que mis caderas que entraban en talla 28 ahora pasarían a talla 30 siempre y cuando sea de material strech mismo chicle.

Han pasado 6 meses y los kilos demás siguen negándose a bajar, a la fecha sólo he perdido los 10 kilos iniciales que en parte fue el líquido amniótico y me falta por lo menos 15 kilos más, no voy a mentir diciendo que me siento de maravilla y que estoy feliz de que mi cuerpo haya pasado por una transformación de 360 grados, NO, la verdad es que hay muchos días en que me siento terriblemente fea, que verme al espejo me produce llorar a moco tendido, que los recordatorios del face son mi tortura, que la confianza en mi misma está en nivel cero, que el ver mi clóset lleno de pura ropa que ya no es mi talla me bajonea un huevo, que esquivo las miradas lascivas de mi marido para que no me vea desnuda y muchas otras cosas más; pero también estoy aprendiendo lentamente que en esos momentos de debilidad gire mi mirada en esos 2 pequeños terroristas que asaltaron y tomaron mi vida por completo, el mayor ama literalmente mi abultada barriga lo abraza, lo estruja y se ha convertido en su compañera de sueño en su “oso protector” para dormir y no hay día en que no me diga lo “churra” que soy, y mi última cada vez que paso por su lado esboza una enorme sonrisa tamaño king y aunque ella aún no sepa hablar me hace sentir más que amada; ni qué decir de mi esposo el jamás se cansa de buscarme, mostrarme y decirme de mil formas que soy su reina y aunque me hago la difícil caigo rendondita en esos enormes ojos que me enamoraron y así pausadamente regresa en mí el amor propio.

A ti mi gorda hermosa a lo largo de tu vida tu cuerpo irá evolucionando y cambiando, de seguro habrá días en que como yo te sentirás terrible, pero quiero decirte que lo físico no es lo único que importa que en ese momento en que estés mal pares y observes a las personas que más amas en el mundo y te preguntes qué es lo que aman de ti, te aseguro hermosa que ellos aman TODO TODO de ti incluyendo aquello que te molesta tanto.

Queridas lectoras el haber engendrado vida en nuestros cuerpos viene con una serie de enormes cambios físicos como emocionales, no te sientas sola, como tú más del 90% hemos luchado contra nuestro nuevo peso, ropa que ya no nos queda, fajas para ocultar los rollitos, etc, y aunque ahora estemos como un globo desinflado saben que siempre, siempre lo podemos volver a llenar de ese extraño amor que nuestros hijos nos dan.

 

Malel,

 

 

 

 

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La vaca lechera muuu!!

La primera vez que conocí a mi angelito number one se me derritió literalmente el corazón que no cabía tanta felicidad en mi cuerpo caribeño, lo miré e instintivamente le ofrecí mi teta si hubiera podido creo que hasta las hubiera envuelto en papel de regalo, inmediatamente abrió su pequeña boquita y empezó a succionarme, era raro, placentero, tierno y sentía que tenía el mundo en mis manos hasta que pasó unos días y mis senos se convirtieron en piedras estaban tan duras que podía romper un coco con ellas, encima las tenía como brasa roja y me dolían horrores al parecer mi dulce bebé no cogía bien el pezón por lo que no succionaba bien y por eso para adicionar a mi tormento los tenía con unas grietas mismo volcán; cada vez que mi pequeño tenía hambre yo lloraba junto con él lo que sucedía cada dos horas y encima mi gordo no tenía fondo por lo que podía pasar más de 40 minutos en cada teta, no tenía asesoría más que de mi mamá y mi suegra que me ponían compresas de agua caliente, las peinaban para destapar las enormes bolas que obstruían mis desconocidos hasta ese momento conductos mamarios; probé de todo hasta que la solución vino de nada menos que de mi querido esposo al verme tan mal llorando por todos lados me dijo que él podía succionar más fuerte que el bebé (lógicamente) y quizás pueda funcionar que no perderíamos nada, les juro que en ese momento con tanto dolor acepté sin pensarlo, y así lo hizo, lloré, grité, chillé como una mocosa, fue horrible sentí como una canica recorría por toda mi teta y hasta escuché el sonido de su salida, pero FUNCIONÓ!!, por fin sentí como salía a chorros mi leche y mi ternerito empezó a mamar sediento de mi nutritiva leche hasta que cumplió dos años y tres meses.

La segunda cita a ciegas con mi nuevo amor mi pequeña tesorito fue igual de emocionante, quería sentir nuevamente esa conexión indescriptible de ser la proveedora de vida, si vida ella se mantenía gracias a mis senos llenitos de pura leche, los primeros días sentía que la gorda no se llenaba, lloraba mucho pero insistí tanto que mis pezones se agrietaron, chapé mi mucovit para regenerar mi piel y pasó, siguieron pasando los días y como la primera vez mis senos se convirtieron en rocas y empezaron a quemar como el mismo infierno, me negaba a perdirle a mi esposo que me ayude, así que de nuevo probé de TODO, hasta presté el extractor de leche de una amiga pensando que el mío no funcionaba bien, pero nada ayudaba así que no me quedó de otra que usar a mi marido de destapador humano, nuevamente me dolió tanto que puedo jurar que conocí a san judas y todos los santos juntos, lo bueno de todo es que funcionó y hasta la fecha seguimos siendo la vaca y su ternera de 6 meses y continuaremos hasta que ambas decidamos parar.

Lo cierto mis queridas lectoras, es que ser vaca lechera no es fácil, es díficil, duro y cansado, los primeros meses son los peores porque los terneritos demandan mucho de ti, tanto que literalmente no duermes, te duele la espalda como si hubieras cargado 20 mil toneladas de fierro, las tetas te arden como si les hubiera caído candela viva en ellas, te aseguro que las pijamas serán el último grito de la moda, que en las noches despertarás  con tu pecho completamente mojado, días en que te agarrarán de mordedor, que habrá momentos divertidos cómo cuando te sueltan la teta de un momento a otro para mirar quién viene y te las dejarán expuestas al mundo entero o cómo una cañería rota disparando leche por todos lados, y te la estirarán kilómetros como si tu teta fuera chicle, que cómo mujer habrá momentos en que no te sientas nada sexy porque verás a tus senos completamente desinflados y asimétricos; pero les puedo prometer que todo pasa en un abrir y cerrar de ojos, que ellos no siempre serán bebés y un día dejarán de buscar ese calorcito y esa protección que tus senos les da.

La lactancia materna no es fácil pero todo lo que ella brinda a tu bebé es perfecta porque no sólo le das la mejor nutrición del mundo sino que le brindas seguridad a prueba de balas, el apego justo y necesario que necesitan ambos, la ternura que emana dar de lactar compensa todos tus desvelos, tus días complicados; cómo alguien me dijo la naturaleza es sabia y tu bebé sólo necesita de ti y de esas chichis que para eso fueron creadas aunque no lo creas jajaja.

Sé que es una decisión bastante personal pero si están buscando un consejo sean VACAS LECHERAS y siéntanse libres de decir MUUUUUU!!!

 

Malel,

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Las mujeres a la cocina? wtf?

Hace unas semanas mi bendición number one saliendo de su taller para niños nos dijo bien fresco como la lechuga “mami las mujeres a la cocina, tu, fulanita y menganita” y en ese preciso instante caí de espaldas mismo condorito plop re-plop me di tal golpe que demoré en asimilar tremenda estupidez nivel “Becerril”(uno de nuestros destacados congresistas), me dije wtf?, Jesúuu, María y José por quéeeee de todos los criter del mundo justo mi hijo me dice esto?…no sabía que carajos responder, mi cerebro comenzó a trabajar a mil por hora mientras tanto a duras penas logré escuchar a su papá  que ya estaba con voz un poquito digo ligeramente aguda preguntando quién le había dicho eso y tuve que bajar a tierra en una para aniquilar de su cabecita a esa cucaracha conocida como “machismo” y eliminar a lo raidmax “los mata bien muertos”… le hice recordar que su papá muchas veces le calienta la comida o le prepara huevito (y no pude agregar algo más porque ni modo a papá el arte culinario no le va muy bien) y que tanto varones cómo mujeres podemos hacer las mismas cosas porque somos igualitos tenemos cerebro, brazos, piernas, etc y por lo tanto nada nos impide ha ambos cocinar, lavar, planchar, trabajar,etc…al menos creo que mis palabras le dejaron tranquilo porque hasta el día de hoy no ha vuelto a repetirme tamaña “grosería”.

Pero en serio que mierda nos está pasando para soltar por doquier ideas tan retrógradas desde la chiquitud después nos admiramos cuando un chico golpea a su pareja o la mata y se golpean el pecho por las redes sociales con su hashtag #nuncamás, y digo redes sociales porque en el mundo van como repartidores(as) de volantes diciendo o atropellando con sus palabras a las mujeres y/o varones minimizándolos cómo les viene en gana, si señores!! no sean hipócritas por el amor de Dios, qué levante la mano quién no ha dicho y/o escuchado algún chistecito sexista y encima cuál idiota te has reído sin parar, o no han dicho el popular “mujer tenías que ser” o “los hombres son como el bizcocho se va uno vienen ocho”, o quién no ha silbado o dicho sandeces a una chica mientras camina en la calle, o nosotras mismas decimos a nuestros hijos varones debes buscarte una chica que cocine, lave y planche, perdón?? osea búscate una empleada que te sirva también de esposa y a nuestras hijas mujeres búscate un marido que te mantenga, te de el estilo de vida que te mereces, es decir hijita eres inútil mamita así que búscate un burro para que puedas sobrevivir; y mejor no sigo porque sino termina el año y no acabo de escribir la cantidad de cojudeces que podemos decir en nuestro día a día.

Y no me jodan por favor con eso de que hay que hacer marchas y movimientos sólo para las mujeres, no sé si piensen igual pero creo que esto es parte del problema, qué estamos enseñando? que hay que ayudar a este sector porque es el más desvalido? wtf! nada de eso, las leyes deben ser igual para todos varones, mujeres y niños (as) no limitados a cierto sector porque si queremos enseñar igualdad debemos empezar por eso, no sólo las mujeres se meten con hijos de la gran jijuna también los varones, tampoco solo las mujeres las encasillan a un oficio también a los varones les pasa, no solo a las mujeres las violan también a los varones; así que debemos luchar porque existan leyes que protejan por igual, la LUCHA ES DE TODOS; así que criaturas del Señor por el amor de Dios si quieren hacer algo por esta situación comiencen desde casa, pensando muy bien antes de decir y/o hacer cosas que puedan causar daño a tu semejante, quiten las benditas “etiquetas” que finalmente aquí todos somos seres humanos y con eso nos debería bastar y sobrar; si por ahí alguno de sus patas, amigos (as), pinkys, chocheras, etc., se les ocurre decir alguna joyita por favor no se rían como babosos (as)  háganle saber que lo que habla es una reverenda estupidez.

Y si algún padre ha escuchado a sus hijos pequeños decir algo similar, por favor CORRIJAN con harto amor y paciencia, y a la persona que plantó la semillita del mal a lo “Búsqueda implacable: No sé quien seas, ni dónde estés, pero te buscaré, te encontraré y te mataré”, jajaja ok ok ok, lo último cámbienlo para hacerles saber que han corregido a sus hijos y qué no van a aceptar por ningún motivo que se les enseñe a señalar o etiquetar a las personas de ese modo, pero con cariño por favor porque a veces lo hacemos inconscientemente.

La verdad no sé si estemos a tiempo porque lamentablemente cada día ver noticias me horroriza nivel “the num” y de solo pensar que les espera a mis hijos en el futuro se me eriza la piel como cuando miras por primera vez “el exorcista”, lo que si estoy segurísima es que no pienso quedarme sentada esperando y esperando… prefiero desde mi tribuna hacer, explicar, enseñar y corregir a mis hijos, amigos, conocidos, etc que quizás podemos ser diferentes físicamente lo que nos hace también únicos pero TODOS ABSOLUTAMENTE TODOS tenemos las mismas capacidades, por lo que debemos tratarnos con RESPETO y como dice el dicho:

“El respeto es una calle de dos vías, si lo quieres recibir, lo tienes que dar”

Malel,

 

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Érase una vez una cama y su doncella!

Érase una vez una flacuchenta niña, de cabellos lacios y unos lentes más grandes que su cara, dicen que tenía las piernas de huerequeque y sus amigos le decían la popular cuatro ojos, olivia (la de popeye), palito de fósforo, etc, ella tenía una hermosa relación con su cama de plaza y media. Cuenta la historia que a ésta niña le encantaba dormir plácidamente a pierna suelta en aquella cama, se podía pasar horas y horas así durmiendo hasta que su dulce madre empezaba a golpear cuál pelota de básquet a los platos, ollas, sillas, etc y empezaba a joder que digo a decir “que la casa está sucia” “que nadie me ayuda” “zarta de mangazones tengo”, etc (sucedía a cualquier hora del santo día, lo hacía con el fin de que alguno de sus 7 hermosos hijos se dignaran a ayudarle con los quehaceres del hogar) o simplemente alguna de sus talentosísimas hermanas simplemente por el arte de joder (la ociosidad a flor de piel) la levantara de su profundo sueño. En aquella época ella soñaba irse de su hogar para poder hacer lo que le diera su regalada gana y claro dormir a su antojo … y si no se dieron cuenta, aquí les va la primicia calientita chocherita, esa extraña criatura era YO!

Desde que era un criter me encantaba dormir, no saben lo feliz que era durmiendo, de mi etapa de infancia pasé a la sufrible adolescencia, literalmente me transforme de la apacible criatura al hígado versión mujer, me apestaba la vida, lo único que me gustaba era estar encerrada en mi cuarto leyendo o durmiendo, claro si alguien se atrevía a entrar a mi cuarto encontraba al mismo doberman en posición de ataque grrrr, en aquellas épocas lo único que me quitaba el sueño eran los benditos exámenes del cole y el temible ingreso a la universidad (temible porque para ingresar hay que competir con harta chibolada nivel niño que comió 20 kilos de dulces) .

Luego vino cómo ya les he dicho anteriormente la mejor etapa de mi vida “la universitaria”, y mejor porque estaba suelta en plaza sin que nadie me este controlando, que linda época carajo, sólo me tenía que preocupar de pasar el bendito ciclo, para estar a tono tragarme los dramas del día, comer, joder y DORMIR A LO OSO!!.

Y claro luego viene la época laboral, aquí mis estimados hay dos etapas: number one la recién egresada, esa es la mejor quieres tragarte el mundo así que andas en modo cro-magnon buscando miles de formas para conseguir tu objetivo, recuerdo que cuando empecé a trabajar las primeras semanas estaba alerta tratando de retener todo, una vez que la dominé había horas que literalmente no había nada qué hacer, nuestro baño tenía una especie de banca acolchonada así que mi cerebrito comenzó a maquinar cómo hacer para tomar una saludable siestita y pasar totalmente desapercibida, así que encontré a una aliada durmiente (sí, Dios las cría y el diablo las junta), justo nuestros jefes se largaban de 1 a 3pm todos los santísimos días, así que ni modo esas horitas empezaron ha ser la gloria nos turnábamos bien aplicaditas con alarma, tocada especial (ésa que te avisaba que debías saltar en una y correr a tu oficina cómo si nada), todo para tomar la rendidora SIESTECITA y para aclarar duraban solo 20 minutos pero al menos para mi compinche y para mi era “el elixir de la vida”. Number two la exprimidora, siempre siempre hay un trabajo que te deja literalmente seca, ése que te exprime hasta la médula ósea, que te deja sin vida, la que llegas a tu casa a seguir chambeando y cuando terminas según tú, te vas a dormir por fin!! mientras concilias el sueño te acuerdas de más pendientes y haces una nueva lista mental porque tus ojos se niegan ha abrirse, y empiezan las pesadillas con posibles soluciones a los incontables chicharrones que hayas tenido en el bendito día, pero ni ésta me pudo preparar para la siguiente etapa de mi vida…

No voy hablar la de casada, porque fue a la par de la “exprimidora” y los fines de semana invernaba junto con mi marido cuál osa polar, lo que no sabía hasta ese momento es que usar esa analogía me costaría caro porque los osos polares sólo invernan cuando están embarazadas así que a tanto abuso de la palabra TOMA!! quedé embarazada de mi primera “bendición” y con él empezó mi vida modo “mamámbula”, a partir del séptimo mes de embarazo empezó TODOOOO, giraba a la derecha, a la izquierda, me sentaba, me echaba, ponía la almohada entre mis piernas, alrededor de la panza, NADAAA!! encima empezaba a sentir que me faltaba el aire; todos los días rogaba a Diosito que los días volaran para que llegara el bendito día del parto, ya ya ya también las ansias de conocerlo, todo eso ilusamente porque desde que nació a la fecha no sé lo que es dormir 8 horas seguidas, y las siestas reponedoras en mi casa están en peligro de extinción me demoro más cerrando los ojos que mi hijo abriéndolas con sus dedos diciendo con su voz dulce y a la vez maquiavélica “mamá es de día, la noche es para dormir” y claro cómo soy masoquista se me ocurrió tener otro bebé justo cuando estaba usando ya las noches para dormir al fin al menos 4 horas seguidas! así como para divertirme y añadir más azúcar a mi vida, ahora estoy más mamámbula que nunca! me levanto cada 1,2,3 horas para ejercer mi segundo doctorado la de “vaca lechera” y mejor lo dejo en “?” horas como promedió porque la verdad ya no llevo control alguno de cuántas veces me levanto a que me ordeñe mi angelita, los entendidos le llaman “A DEMANDA” y con ella ya le di la bienvenida nuevamente a glamoroso look “BENICIO DEL TORO”(búsquenlo y me verán),.

No puedo negarles que la doncella extraña horrores a su cama, y que hay días, ok ok casi todos los días que mira a su cama con cara de cojuda (la misma que pones cuando miras al chico que te gusta pero sabes que sólo lo puedes ver más no tocar), y otros días que mira al mayor con cara de gato de shrek suplicando con sus ojos que le deje dormir unos 5 minutos más pero a él le vale y despierta a su consanguínea como para que de una buena vez salte de la cama; y aunque todas las noches pase por un ordeñamiento nivel vaca de Gloria, y cada noche le de hipotermia un par de veces para hacer orinar al mayor, también es cierto que NO cambiaría por nada del mundo a aquellos “angelitos” que se atrevieron a quitarle su valioso sueño. Un simple “TE AMO MAMÁ CON TODO MI CORAZÓN” o la sonrisa desdentada de mi última cambian mis deseos locos de ir a dormir para quedarme un rato más con ellos.

Ahora y creo que sin fecha de expiración (por lo menos eso dice mi madre) el título de mi historia es: una esquiva cama, unos angelitos y su ojeroza doncella…

 

Malel,