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Post – bomba nuclear

Antes de ser visitados por la bendicísima cigüeña nuestra dinámica diaria era abismalmente diferente, literalmente nuestra relación dio un giro de 360° y el cómo veíamos al mundo cambió sustancialmente.

Aquí algunas perlitas pre vs post angelitos :

  • DESPERTAR : Sin hijos – nuestros despertares eran abrazaditos o en cucharita donde nos decíamos cosas cariñosas al oído y la cama era TODAAA NUESTRA, de lunes a sábado nos levantaba el despertador entre 6 y 7am donde teníamos chance de apagarlo y sacarle la vuelta por veintitantos minutos y luego sentir la adredalina de llegar a tiempo al trabajo, los fines de semana dormíamos hasta las 10 o 11 am y podíamos estar horas de horas sin levantarnos de la cama viendo maratones de películas. Con hijos – Él amanece en la cama de nuestro mayor y yo con la teta al aire con mi gorda pegadita a mí donde moverme un centímetro significa caerme de la cama o aplastar a mi tesorito, ambos con alguna pierna incrustada en nuestras costillas, cara, espalda, etc. en camas e hijos diferentes donde TODOS LOS DÍAS sin excepción nuestros despertadores son nuestros retoños fruto de nuestro insaciable amor, ellos están programados a levantarnos a las 6am y su tecnología no permite desactivarlos ni por un segundo.
  • COMPRAS : Sin hijos – probarme ropa era un placer con TODO EL TIEMPO DEL MUNDO para ir de tienda en tienda desde detenerme mirando el aparador sin tapujo alguno hasta comprando sin parar TODO lo que mis tarjetas aguantaban jajaja, las visitas al supermercado eran una vez al mes con el carrito casi vacío ya que sólo comprábamos alimentos de caja, artículos de limpieza personal y detergente (lo básico para sobrevivir). Con hijos – Salir ha comprar con ellos es de RIPLEY, es convertirme en elasticgirl para atrapar al mayor que parece que cada vez que respira quiere correr a lo Flash hacia el área de juguetería y si a esto lo sumamos al mismo muchacho como disco rayado gritando a viva voz “Allí Nooo” creánme que en ese momento mi paciencia aflora a mil tanto así que deberían beatisarme a “Sor Malel”; querer probarme algo termina en mostrar al mundo mi escultural cuerpo de post-parto porque mi retoño no se le ocurre mejor cosa que abrir de par en par la puerta o el vestidor y es que mi muchacho sabe en el momento exacto que lo hace justo cuando estoy prácticamente en calzones, todo esto para que al final de nuestro trama de suspenso vivido no me compre ni un calzón y termine comprando ropa y juguetes SOLO para mis angelitos. Nuestras visitas al supermercado ahora son semanales con el carro lleno de pañales, toallitas húmedas y harto alimento saludable libre de un huevo de cosas que consumiste de chibola pero que ahora consumirlas es cómo si estuvieras matando de a pocos a tus crías.
  • CITAS DE PAREJA: Sin hijos – casi todos los días eran nuestros, íbamos al cine pero sobretodo era ir a comer a algún restaurant recomendado por nuestros amigos, era un tiempo sin restricciones en que sólo había hora de salida pero no de llegada, nuestras conversaciones se basaban en lo que nos pasaba en el día a día y planear futuros viajes. Con hijos – cuando fui mamá primeriza pues me interne en casa los 3 meses de licencia NO HABÍA FORMA que me alejara ni un milímetro de mi pequeño, nuestra primera cita sólo hablamos de él y duró menos de 30 minutos, con el tiempo hemos prometido salir al menos 1 vez al mes exactamente cuando nuestra linda y hermosa Nana nos conceda el tan ansiado permiso siii hemos regresado a la adolescencia suplicando de rodillas que nos autoricen salir y ser libres como el viento …
  • AMIGOS : Sin hijos – A todas las cenas, parrilladitas, reuniones, cumpleaños éramos convocados sin falta, incluso nuestra casa era un lugar ideal para recibir a todos nuestros amigos y pasar momentos inolvidables. Con hijos – imaginen el sonido de un grillo así es nuestra vida social actualmente jajaja, ya ni se molestan en invitarnos ni por respeto, básicamente las pocas veces que nos hemos reunido a sido con amigos que también son padres y alguna que otra visita de un solitario amigo (a) que está advertido que su voz debe estar a nivel cuchicheo para no despertar a mis cachorros.
  • SALIR A COMER: Sin hijos – Un verdadero placer, nos creíamos Luciano de “Viaje y Prueba” porque siempre estábamos en busca de los mejores y escondidos restaurantes para saciar nuestra hambre voraz de deliciosa comida de puro engorde, aquí solo nos turnábamos los diferentes platos que pedíamos para no dejar de probar alguna exquisitez. Con hijos – Buscamos restaurantes que tengan al menos en el menú un plato de comida saludable para nuestros retoños, que sobretodo tengan silla a prueba de bebés, de preferencia que den colores y papel para pintar, y harto espacio para que sus gritos no espanten a la muchedumbre, aquí mi amado esposo come a la velocidad de la luz como si estuviera en algún concurso mientras yo doy de comer a mis criaturitas para luego cambiar de tarea yo como y él alimenta.
  • SEXO: Sin hijos – A cualquier hora solo bastaba que se te antoje y zas, desde las clásicos rapiditos hasta los largos maratones tipo netflix, sin tapujos, sin miedo a que nos vean, sin ningún tipo de reglas o contraseñas. Con hijos – A escondidas en lugares insospechados, con alguna pose obligadamente inventada porque debes acomodarte como puedes con el tiempo hiperlimitado, con alguna contraseña de que alerten en one de que pequeños ojos saltones están por encontrarnos en algo que pueda traumatizarlos de por vida (imaginate tú ver a tus padres , puajjjj) en donde los rapiditos son tu mejor aliado y por no decir el único que será tu día a día al menos hasta cuando tus hijos esten grandecitos.

Sé que esta lista es corta porque estoy segura que hay muchísimas cosas más que cambian después que reventamos cuál bomba nuclear para dar a luz a nuestros angelitos y que deja a su paso enormes cambios que muchas veces nos agobian o nos vuelven locas pero también nos da la posibilidad de reinventarnos y crear nuevas rutinas que poco a poco se van a ir acoplando a nuestro nuevo estado de “Padres”, lo importante aquí es no olvidar que primero fueron una pareja y darse un espacio para poder disfrutarse juntos como en los viejos tiempos aunque sea con hora de caducidad.

Malel,

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¡Misión imposible!

A todos los padres del mundo que levante la mano quién no tiene sus celulares literalmente sin espacio de tantas fotos que tomamos a nuestros angelitos del señor Dios, que si sonrió click, que si comió click, que si lloró click, que si se ensució jugando click, que si babeó click, que si saco la lengua click, etc, etc, con la facilidad tecnológica a la mano nos hemos dedicado a documentar todos los momentos lindos de nuestros chibolos.

Cuando nació mi mayor su papá aplicadito le tomó millones de fotos en el parto, desde su primer minuto en el mundo exterior no paramos de tomar fotos para inmortalizar esos momentos únicos e irrepetibles de su crecimiento hasta que nuestro amado tesorito cumplió 2 años y desde ese momento no se le ocurrió mejor idea que complicarnos la vida haciendo más que difícil captar alguna foto decente, aquí una escena típica de él : ¡Amor mira la cámara, amor mira a mamá, que mires aquíiiiiiiii, por favor hijito mírame!!! … primera parada “acomodar cara y cuerpo”, listo, nos ubicamos y de nuevo ¡mira la cámara cielo, amor mira a mamá, por favor ca..ca…cariiiiñooo aaaquíiii miraaa aquíii!!! … segunda parada “acomodar cara y cuerpo” y empezamos de nuevo con las súplicas una y otra vez … es que mi adorado tormento es capaz de detenerse mil veces a mirar fijamente a una mosca que mirar a la bendita cámara; pero al menos de las 2 millones de fotos tomadas exactamente en el mismo lugar un par de ellas estaban listas para el álbum familiar.

Con mi último retoño hemos repetido nuestra tecnológica costumbre, desde el primer día de vida hasta sus actuales 8 meses hemos registrado cada detalle de su crecimiento con cada uno de nuestros aparatos electrónicos que haya tenido al menos 1 giga de espacio; hasta ahora tomarle fotos ha sido realmente sencillo, mi gorda con solo llamarla por su nombre se voltea a mirarte fijamente y esbozar una enorme sonrisa desdentada de su pequeñita boca así que como comprenderán ella tiene más fotos en sus cortos meses en este mundo que Kate Moss en todo su vida de top model.

Desde que nos convertimos en una familia de 4 para cualquier evento, actuación del kinder, cumpleaños, paseos, picnis o cualquier tipo de salidas especiales tomarnos fotos juntos se ha convertido en toda una MISIÓN IMPOSIBLE tanto así que llegado el momento respiro profundamente, empiezo a prepararme mentalmente, cruzo todos los dedos de las manos e incluso de los pies, rezo mil padres nuestros y ruego al todopoderoso que nos ayude a conseguir al menos UNA, UNA SOLA TOMA DECENTE; en una que papá no salga con los ojos cerrados, que el mayor no tenga la cara volteada o de exhorcista, que mi gorda no este mirando a su hermanito, y que yo no esté acomodando algo de mis angelitos o mirando con ojos saltones de ¡nooooo hagan esoooo!!

Cuando mi gorda por fin logró sentarse sola decimos que ya era tiempo de una sesión de fotos familiar que lograra captar nuestra esencia como un hogar dulce hogar feliz de armoniosos y sincronizados 4 miembros jajaja el más perjudicado nuestro fotógrafo elegido y eso que “antes de” ya le había advertido de tamaña dificultad, el pobre se la pasó gritando a viva voz los nombres de mis enanos, saltando de un lado a otro haciendo muecas con la cara, mano, pies y cualquier cosa que podría llamar a atención a mis adorados tormentos, miraba las tomas una y otra vez y seguía cuál disco rayado votando clicks a mil por hora a ver si en una de las tantas ráfagas de fotos salía una en que todos estuviéramos mirando a la bendita cámara. Para no volverse loco chapó solita a mi enana la fotogénica y empezó a tomarle a diestra y siniestra fotos, ella con sus cachetes regordetes abría su boquita y mostraba su enorme sonrisa; luego dejó que mi chibolo se distrajera con las ramas, árboles y el hermoso paisaje en que estábamos y así logró tomas que yo jamás de los jamases hubiera logrado captar, mi muchachito antifotos fue la estrella y el que se terminó robando el show! Luego respiró hondo y nos dijo solemnemente: ” Por qué no se ponen a jugar, se dan besos, se miran y actúan natural”, casi me orino de la risa digo naturalmente no somos muy normales que digamos jajaja, en medio de nuestras poses más fingidas del planeta, con las ocurrencias de mi mayor  empezamos a olvidarnos que estábamos delante de la cámara y nos dejamos llevar por el caos, las travesuras, los juegos, etc, es cuando me dije !al fin de acabo pa’ que seguir sufriendo que salga lo que tenga que salir!.

Después vino el viaje a tierras cariocas de las cuales tengo otras tantas fotos pero de esas creo que ninguna salimos bien los 4 juntos, las mejores fotos son las de espalda esas que las he compartido por las redes sociales del blog; aunque cuando veo cada una de ellas recuerdo detalladamente todo lo que pasamos los buenos, divertidos, terribles y locos momentos juntos y a pesar que no han salido perfectas cumplen eficazmente su función.

No fue hasta que regresamos del viaje que recibimos las fotos de nuestra sesión, y es cuando caímos en cuenta del exitosísimo plan maquiavélico que mismo fotógrafo de la National Geographic logró captar imágenes difíciles pero espectaculares en nuestro estado más salvaje, las miro y me siento una leona jugando con mis cachorros…

 

Malel,

 

 

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Vacaciones sin descanso

El día que mi marido me propuso armar maletas para disfrutar de unas merecidas vacaciones a Río de Janeiro, lo que primero que visualice era a este cuerpito caribeño desparramado en la arena blanca bebiendo agüita de coco recibiendo aire de los musculosos abanicos de mi amado, imagen que me duró 5 segundos porque luego aparecieron cual película de terror mi terremoto number one siendo absorbido por las olas del mar y mi tesorito de 7 meses metiéndose kilos de arena en la boca; fue en ese preciso instante que tomé del brazo a mi marido y le dije con cara de terror ¿Amor, estás seguro?

Dos  meses después me encontraba sentada encima del equipaje tratando de meter TODO lo indispensable, al final llevé 2 maletones, 1 carry on, 1 minimochila del mayor, 1 bolso para la menor y 2 coches, siii 2 coches cuando le dije a mi espeso digo esposo tampoco estuvo de acuerdo a la primera pero les juro que fue la mejor idea del mundo mundial porque mi niño bonito de 3 años para nada le gusta caminar igualitito a su madre jajaja así como comprenderán no me queda más que entenderlo jaaa. Primera parada Aeropuerto Internacional Jorge Chávez llegamos temprano y armados hasta los dientes con nuestra niñera electrónica alías Netflix, 2 cuentos nuevos, harto aperitivo medio-saludable, todo tipo de mordedores y lo más importante “la santa tetona” esa que calma hasta el más terrible alarido de mi dulce retoño; estuvimos unas horas deambulando con mis pequeños delincuentes que normalmente duermen entre 7 y 8 p.m. exclusivamente ese día se olvidaron de su horario y siguieron bien despiertos hasta mucho después que subimos al avión que fue a las 9:30pm; mi plan infalible de tenerlos dormidos todas las 5 horas y media de vuelo resultó todo lo contrario: mi chibolo de 3 años se la pasó viendo sus vídeos gritando y riéndose a todo pulmón (ya se imaginarán), después cuando por fin cayó de rato en rato se despertaba llorando porque quería su cómoda cama; mi tesorito bueno ella se creía tiburoncito todo lo metía a la boca menos los juguetes que llevé esos ni los miró, ella chapo las instrucciones de vuelo, las revistas, el espaldar del asiento de adelante, hasta que se le ocurrió coger las luces y tuve que tener mis brazos estirados hacia arriba cargando su regordete cuerpo de bebé por un largo tiempo para no espantar a mis vecinos con sus alaridos, hasta que cayó rendida y se durmió. Si se preguntan por nosotros los generadores de esas hermosísimas vidas pues nos las pasamos con caras de ZOMBIES TODITITOOOO el vuelo.

Arribamos a las 4:30 a.m. (en Perú 2:30 a.m.) como el aeropuerto es pequeño no demoramos mucho en salir, tomamos un taxi oficial recomendado por nuestro Anfitrión del departamento que alquilamos por Airbnb y nos en-rumbamos hacia Copacabana. Nos recibió Yuri con una enorme sonrisa, nos ayudó a subir todas las maletas, luego de decirnos todas las reglas, mostrarnos el lugar se despidió y nos dejó para disfrutar de nuestras vacaciones; la verdad es que al menos mi marido y yo queríamos tirarnos a la cama a dormir a pierna suelta, pero no podemos olvidarnos de nuestros angelitos que el Señor Dios nos ha encomendado, así que acomodé todo en los cajones del closet, baño, etc. para estar los más cómodos posibles mientras papá en modo zombie entretenía a los dos que mágicamente no les afecto el cambio de horario y estaban más que despiertos. Cada uno chapo un hijo los bañamos, nos bañamos y salimos a comprar al supermercado que estaba exactamente a 1 cuadra, compramos todo lo necesario para preparar los desayunos y cenas más fáciles del planeta (no había forma que cocinara almuerzos, salvo a mi gorda); luego del rico desayuno nos dimos cuenta que nuestros celulares estaban a punto de fallecer y ohhh sorpresa el voltaje era diferente al de Perú, así que salimos en busca de un adaptador de paso que conocíamos el vecindario (estábamos a 1 cuadra del la playa), lo compramos, lo probamos y nos estafaron!! Así que mejor buscamos un lugar para almorzar y ahogar nuestras penas, regresamos a casa con los nenes dormidos ¡Aleluya! para no despertarlos ni los movimos los dejamos en sus coches no podíamos jugarnos la vida y por fin sentimos la suavidad de una cama e inmediatamente caímos en los dulces brazos de Morfeo hasta que veinte minutos después escuché el llanto de mi angelita, la saqué, la abracé, le enchufe la teta y dormimos juntitas, mientras papá hizo lo propio con el de tres.

Día dos, nos fuimos al Acua Río a pedido de mi brillante niño que desde que vio Blippi en el acuario de Florida nos tenía secos con conocerlo, todo el viaje a cada ser humano que pasaba por su lado le decía “estoy yendo al acuario de Florida”, por más que lo corregía no había forma él estaba en Miami jajaja. Realmente lo pasamos bien, sobretodo él que no podía más con la emoción hasta decía que el tiburón que venía mostrando sus enormes dientes hacia nosotros le estaba sonriendo porque estaba feliz de verlo. Cuando regresamos tomamos un taxi en el interior del acuario y conocimos a nuestro nuevo amigo João, fue nuestro ángel caído del cielo, no había conocido antes a una persona tan amable y presto en ayudarnos en todo, fue nuestro compañero en todos los lugares que conocimos en los sucesivos días.

Con João conocimos muchos lugares con la tranquilidad de que podíamos dejar nuestras cosas (que no eran pocas) sin estar cargándolas por todos lados, y por cada parada turística solo poníamos en la mochilita pequeña algunas cosas para el tiempo que nos íbamos a demorar conociendo, lo interesante de esto es que si tienen hijos Río aunque no lo crean es ideal porque todas las atracciones turísticas tienen acceso para coches, sillas de ruedas, etc, por lo que te facilita la vida, además que tienes prioridad en todo y siempre serás el primero en entrar sin soplarte las largas colas.

Uno de esos días de visitas nos dimos cuenta que mi gordita estaba escaldada, la crema que normalmente usaba no hacía efecto por lo que le pedí a nuestro buen amigo nos ayudara a buscar manzanilla, el pobre no tenía idea de lo que era, con el portuñol que hablábamos me entendió que era margaritas, igual él nos llevó a todos las tiendas orgánicas (por cierto hay en cada esquina), hasta que me pidió la foto de lo que buscaba y finalmente lo consiguió “era camomila, camomila, senhora” me dijo; llegamos al apartamento y de frente agarré a mi niña la lavé con ella, y la tuve sin pañal todos los siguientes días hasta que nos regresamos, por lo que para poder seguir paseando tuvimos que comprar protector de sábanas que primero lo colocábamos en su cochecito y en la cama, pero que después de que mi esposito recibiera el premio mayor de un oloroso “chocolate kiss” lo comenzamos a llevar y usar por donde estuviera ella (encima de nuestra ropa, encima del sofá, encima de los asientos), realmente fue un hit mi gorda se alivió pronto.

Los últimos días íbamos a la playa de Copacabana entre 6 y 9 a.m. y 4:30 y 6:30 p.m. para que ELLOS disfrutaran del delicioso clima, porque lo que recuerdo es al mayor corriendo sin parar por la playa, su papá corriendo como loco atrás de él, yo con mi beba en brazos en cuclillas para que ella sintiera por primera vez la suavidad de la arena y el mar, se orinaba y cambio de ropa, así una y otra vez; luego de tener la espalda totalmente comprimida recibía a mi terremotito con su vocecita suplicante que me meta al mar con él así que tenía que despojarme de mi protectora ropa y mostrar al mundo mi rellenito cuerpo bien taipá y lanzarme cual malagua a seguir con mi espalda doblada para hacerlo saltar sin parar las pequeñas olas que llegaban a la orilla. Todo esto sucedía alternando a nuestros hijos para que ambos recibamos por igual la bendición de ser padres.

Regresamos a Perú a las 5 a.m., esta vez por obra y gracia del espíritu santo mis angelitos durmieron casi todo el vuelo, llegamos a nuestra querido hogar dulce hogar y lo primero que hicimos fue alimentarnos, entregarles a su nana y bendecirla enormemente por su existencia. ¿Qué si volvería a viajar al exterior con ellos? claro que sí, díganme masoquista pero cada vez que siento mi espalda y mis piernas adoloridas aparecen esas sonrisas de mis pequeños y se los juro que se me pasa naaaa igual me sigue doliendo pero estoy segura que cada minuto de esos momentos de felicidad que atesoro con miles de fotos y vídeos siii que valieron la pena!

 

Malel,

 

 

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Un globo desinflado…

Antes de mi primer embarazo tenía la panza llena de cuadritos jajaja mentira era algo flácida con algún otro rollito pero en líneas normales esos mondoguitos desaparecían en cuanto dejaba de respirar y mientras no me sentara en ningún lado podía mostrar mi cuerpazo al mundo entero con un apretadito bikini.

Durante los 9 meses de mi primer embarazo no tuve ni una sola estría y yo creía ilusamente que la cremita traída de “las Europas” había hecho efecto en mi piel por lo que estaba a salvo de ser una cebra recién estrenada pero siempre un “pero” una vez que sacaron a mi tan esperado angelito y logré con los días ver mi panza me encontré que seguía bastante hinchada llena de grumos y con un millón de rayas blancas y rojas. En 4 meses de exitosa lactancia materna, un bebé que no tenía fondo y con una elástica faja bajé los 23 kilos que había subido pero mi barriga parecía un globo desinflado nada que 10 millones de abdominales no la remedien jajaja, lo que nunca pasó, verán yo y el deporte somos enemigos públicos; con el tiempo (con tiempo me refiero un par de años) mi amiga la gelatinosa regresó dizque a su estado natural a excepción de que jamás la textura de ella fue igual, pero ni modo lo superé admitiendo mi “nueva realidad” con ayuda de mi amado esposo que nunca se cansó de decirme en todo momento lo hermosa que para él yo era, ni soltó mi mano las veces que me encontraba ahogada en llanto dándome la confianza de aceptar mi nuevo cuerpo, me imagino que estarán pensando pero que mujer para más superflua pero es la verdad es difícil ver cómo tu cuerpo ha cambiado tan drásticamente sumando a las benditas hormonas que descendieron estrepitosamente, las mismas que lograron ponerme en un nivel de sensibilidad de locos.

Para el segundo embarazo yo ya estaba orgullosa con mis mil y una líneas de guerra y lo que menos me preocupaba era mi cuerpo a pesar que tuve una panza gigante como les conté en un post anterior (La doncella al compás del bolero…) que agregó nuevas rayitas tatuadas en mi cuerpo caribeño, estaba segura que después de dar a luz y con la lactancia materna de mi lado en unos meses bajaría todos los kilos de puro engorde, lo que no consideré es que no todos los benditos embarazos son iguales, así que después de pasar aplicadamente 2 meses casi sin respirar con una faja hiper apretada luego del parto, me di cuenta que la horrible lengua que se había formado en la parte baja de mi vientre no iba a regresar a mi fofa barriguita anterior por más que siga metiendo y metiendo más centímetros a mi estiradísima faja y que mis caderas que entraban en talla 28 ahora pasarían a talla 30 siempre y cuando sea de material strech mismo chicle.

Han pasado 6 meses y los kilos demás siguen negándose a bajar, a la fecha sólo he perdido los 10 kilos iniciales que en parte fue el líquido amniótico y me falta por lo menos 15 kilos más, no voy a mentir diciendo que me siento de maravilla y que estoy feliz de que mi cuerpo haya pasado por una transformación de 360 grados, NO, la verdad es que hay muchos días en que me siento terriblemente fea, que verme al espejo me produce llorar a moco tendido, que los recordatorios del face son mi tortura, que la confianza en mi misma está en nivel cero, que el ver mi clóset lleno de pura ropa que ya no es mi talla me bajonea un huevo, que esquivo las miradas lascivas de mi marido para que no me vea desnuda y muchas otras cosas más; pero también estoy aprendiendo lentamente que en esos momentos de debilidad gire mi mirada en esos 2 pequeños terroristas que asaltaron y tomaron mi vida por completo, el mayor ama literalmente mi abultada barriga lo abraza, lo estruja y se ha convertido en su compañera de sueño en su “oso protector” para dormir y no hay día en que no me diga lo “churra” que soy, y mi última cada vez que paso por su lado esboza una enorme sonrisa tamaño king y aunque ella aún no sepa hablar me hace sentir más que amada; ni qué decir de mi esposo el jamás se cansa de buscarme, mostrarme y decirme de mil formas que soy su reina y aunque me hago la difícil caigo rendondita en esos enormes ojos que me enamoraron y así pausadamente regresa en mí el amor propio.

A ti mi gorda hermosa a lo largo de tu vida tu cuerpo irá evolucionando y cambiando, de seguro habrá días en que como yo te sentirás terrible, pero quiero decirte que lo físico no es lo único que importa que en ese momento en que estés mal pares y observes a las personas que más amas en el mundo y te preguntes qué es lo que aman de ti, te aseguro hermosa que ellos aman TODO TODO de ti incluyendo aquello que te molesta tanto.

Queridas lectoras el haber engendrado vida en nuestros cuerpos viene con una serie de enormes cambios físicos como emocionales, no te sientas sola, como tú más del 90% hemos luchado contra nuestro nuevo peso, ropa que ya no nos queda, fajas para ocultar los rollitos, etc, y aunque ahora estemos como un globo desinflado saben que siempre, siempre lo podemos volver a llenar de ese extraño amor que nuestros hijos nos dan.

 

Malel,

 

 

 

 

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La vaca lechera muuu!!

La primera vez que conocí a mi angelito number one se me derritió literalmente el corazón que no cabía tanta felicidad en mi cuerpo caribeño, lo miré e instintivamente le ofrecí mi teta si hubiera podido creo que hasta las hubiera envuelto en papel de regalo, inmediatamente abrió su pequeña boquita y empezó a succionarme, era raro, placentero, tierno y sentía que tenía el mundo en mis manos hasta que pasó unos días y mis senos se convirtieron en piedras estaban tan duras que podía romper un coco con ellas, encima las tenía como brasa roja y me dolían horrores al parecer mi dulce bebé no cogía bien el pezón por lo que no succionaba bien y por eso para adicionar a mi tormento los tenía con unas grietas mismo volcán; cada vez que mi pequeño tenía hambre yo lloraba junto con él lo que sucedía cada dos horas y encima mi gordo no tenía fondo por lo que podía pasar más de 40 minutos en cada teta, no tenía asesoría más que de mi mamá y mi suegra que me ponían compresas de agua caliente, las peinaban para destapar las enormes bolas que obstruían mis desconocidos hasta ese momento conductos mamarios; probé de todo hasta que la solución vino de nada menos que de mi querido esposo al verme tan mal llorando por todos lados me dijo que él podía succionar más fuerte que el bebé (lógicamente) y quizás pueda funcionar que no perderíamos nada, les juro que en ese momento con tanto dolor acepté sin pensarlo, y así lo hizo, lloré, grité, chillé como una mocosa, fue horrible sentí como una canica recorría por toda mi teta y hasta escuché el sonido de su salida, pero FUNCIONÓ!!, por fin sentí como salía a chorros mi leche y mi ternerito empezó a mamar sediento de mi nutritiva leche hasta que cumplió dos años y tres meses.

La segunda cita a ciegas con mi nuevo amor mi pequeña tesorito fue igual de emocionante, quería sentir nuevamente esa conexión indescriptible de ser la proveedora de vida, si vida ella se mantenía gracias a mis senos llenitos de pura leche, los primeros días sentía que la gorda no se llenaba, lloraba mucho pero insistí tanto que mis pezones se agrietaron, chapé mi mucovit para regenerar mi piel y pasó, siguieron pasando los días y como la primera vez mis senos se convirtieron en rocas y empezaron a quemar como el mismo infierno, me negaba a perdirle a mi esposo que me ayude, así que de nuevo probé de TODO, hasta presté el extractor de leche de una amiga pensando que el mío no funcionaba bien, pero nada ayudaba así que no me quedó de otra que usar a mi marido de destapador humano, nuevamente me dolió tanto que puedo jurar que conocí a san judas y todos los santos juntos, lo bueno de todo es que funcionó y hasta la fecha seguimos siendo la vaca y su ternera de 6 meses y continuaremos hasta que ambas decidamos parar.

Lo cierto mis queridas lectoras, es que ser vaca lechera no es fácil, es díficil, duro y cansado, los primeros meses son los peores porque los terneritos demandan mucho de ti, tanto que literalmente no duermes, te duele la espalda como si hubieras cargado 20 mil toneladas de fierro, las tetas te arden como si les hubiera caído candela viva en ellas, te aseguro que las pijamas serán el último grito de la moda, que en las noches despertarás  con tu pecho completamente mojado, días en que te agarrarán de mordedor, que habrá momentos divertidos cómo cuando te sueltan la teta de un momento a otro para mirar quién viene y te las dejarán expuestas al mundo entero o cómo una cañería rota disparando leche por todos lados, y te la estirarán kilómetros como si tu teta fuera chicle, que cómo mujer habrá momentos en que no te sientas nada sexy porque verás a tus senos completamente desinflados y asimétricos; pero les puedo prometer que todo pasa en un abrir y cerrar de ojos, que ellos no siempre serán bebés y un día dejarán de buscar ese calorcito y esa protección que tus senos les da.

La lactancia materna no es fácil pero todo lo que ella brinda a tu bebé es perfecta porque no sólo le das la mejor nutrición del mundo sino que le brindas seguridad a prueba de balas, el apego justo y necesario que necesitan ambos, la ternura que emana dar de lactar compensa todos tus desvelos, tus días complicados; cómo alguien me dijo la naturaleza es sabia y tu bebé sólo necesita de ti y de esas chichis que para eso fueron creadas aunque no lo creas jajaja.

Sé que es una decisión bastante personal pero si están buscando un consejo sean VACAS LECHERAS y siéntanse libres de decir MUUUUUU!!!

 

Malel,

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Las mujeres a la cocina? wtf?

Hace unas semanas mi bendición number one saliendo de su taller para niños nos dijo bien fresco como la lechuga “mami las mujeres a la cocina, tu, fulanita y menganita” y en ese preciso instante caí de espaldas mismo condorito plop re-plop me di tal golpe que demoré en asimilar tremenda estupidez nivel “Becerril”(uno de nuestros destacados congresistas), me dije wtf?, Jesúuu, María y José por quéeeee de todos los criter del mundo justo mi hijo me dice esto?…no sabía que carajos responder, mi cerebro comenzó a trabajar a mil por hora mientras tanto a duras penas logré escuchar a su papá  que ya estaba con voz un poquito digo ligeramente aguda preguntando quién le había dicho eso y tuve que bajar a tierra en una para aniquilar de su cabecita a esa cucaracha conocida como “machismo” y eliminar a lo raidmax “los mata bien muertos”… le hice recordar que su papá muchas veces le calienta la comida o le prepara huevito (y no pude agregar algo más porque ni modo a papá el arte culinario no le va muy bien) y que tanto varones cómo mujeres podemos hacer las mismas cosas porque somos igualitos tenemos cerebro, brazos, piernas, etc y por lo tanto nada nos impide ha ambos cocinar, lavar, planchar, trabajar,etc…al menos creo que mis palabras le dejaron tranquilo porque hasta el día de hoy no ha vuelto a repetirme tamaña “grosería”.

Pero en serio que mierda nos está pasando para soltar por doquier ideas tan retrógradas desde la chiquitud después nos admiramos cuando un chico golpea a su pareja o la mata y se golpean el pecho por las redes sociales con su hashtag #nuncamás, y digo redes sociales porque en el mundo van como repartidores(as) de volantes diciendo o atropellando con sus palabras a las mujeres y/o varones minimizándolos cómo les viene en gana, si señores!! no sean hipócritas por el amor de Dios, qué levante la mano quién no ha dicho y/o escuchado algún chistecito sexista y encima cuál idiota te has reído sin parar, o no han dicho el popular “mujer tenías que ser” o “los hombres son como el bizcocho se va uno vienen ocho”, o quién no ha silbado o dicho sandeces a una chica mientras camina en la calle, o nosotras mismas decimos a nuestros hijos varones debes buscarte una chica que cocine, lave y planche, perdón?? osea búscate una empleada que te sirva también de esposa y a nuestras hijas mujeres búscate un marido que te mantenga, te de el estilo de vida que te mereces, es decir hijita eres inútil mamita así que búscate un burro para que puedas sobrevivir; y mejor no sigo porque sino termina el año y no acabo de escribir la cantidad de cojudeces que podemos decir en nuestro día a día.

Y no me jodan por favor con eso de que hay que hacer marchas y movimientos sólo para las mujeres, no sé si piensen igual pero creo que esto es parte del problema, qué estamos enseñando? que hay que ayudar a este sector porque es el más desvalido? wtf! nada de eso, las leyes deben ser igual para todos varones, mujeres y niños (as) no limitados a cierto sector porque si queremos enseñar igualdad debemos empezar por eso, no sólo las mujeres se meten con hijos de la gran jijuna también los varones, tampoco solo las mujeres las encasillan a un oficio también a los varones les pasa, no solo a las mujeres las violan también a los varones; así que debemos luchar porque existan leyes que protejan por igual, la LUCHA ES DE TODOS; así que criaturas del Señor por el amor de Dios si quieren hacer algo por esta situación comiencen desde casa, pensando muy bien antes de decir y/o hacer cosas que puedan causar daño a tu semejante, quiten las benditas “etiquetas” que finalmente aquí todos somos seres humanos y con eso nos debería bastar y sobrar; si por ahí alguno de sus patas, amigos (as), pinkys, chocheras, etc., se les ocurre decir alguna joyita por favor no se rían como babosos (as)  háganle saber que lo que habla es una reverenda estupidez.

Y si algún padre ha escuchado a sus hijos pequeños decir algo similar, por favor CORRIJAN con harto amor y paciencia, y a la persona que plantó la semillita del mal a lo “Búsqueda implacable: No sé quien seas, ni dónde estés, pero te buscaré, te encontraré y te mataré”, jajaja ok ok ok, lo último cámbienlo para hacerles saber que han corregido a sus hijos y qué no van a aceptar por ningún motivo que se les enseñe a señalar o etiquetar a las personas de ese modo, pero con cariño por favor porque a veces lo hacemos inconscientemente.

La verdad no sé si estemos a tiempo porque lamentablemente cada día ver noticias me horroriza nivel “the num” y de solo pensar que les espera a mis hijos en el futuro se me eriza la piel como cuando miras por primera vez “el exorcista”, lo que si estoy segurísima es que no pienso quedarme sentada esperando y esperando… prefiero desde mi tribuna hacer, explicar, enseñar y corregir a mis hijos, amigos, conocidos, etc que quizás podemos ser diferentes físicamente lo que nos hace también únicos pero TODOS ABSOLUTAMENTE TODOS tenemos las mismas capacidades, por lo que debemos tratarnos con RESPETO y como dice el dicho:

“El respeto es una calle de dos vías, si lo quieres recibir, lo tienes que dar”

Malel,