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Perdida

No recuerdo exactamente como empezó pero era muy niña cuando me di cuenta que el color de mi piel sería algo que me impediría ser feliz, luego vinieron los lentes y finalmente la delgadez de mi cuerpo, pasé mi niñez y adolescencia dibujando queriendo plasmar o quizás amilanar un dolor que no sabía como expresarlo.

Que cómo pasó? pues no sé me imagino que el crecer en un ambiente donde no vi amor, en que mi desayuno, almuerzo y cena era la constante de un divorcio que se decía a diario pero que nunca ocurría; o quizás la escuela, colegio donde los chicos (as) se burlaban de “esos defectos” poniéndome interminables apodos que salían cuál bola de fuego directo a mi cuerpo, o quizás el llegar a casa y escuchar de parte de mi hermano otros más apodos a la vista y paciencia de mi madre, lo que me hacía pensar que estaba bien o que eso era lo que me tocaba, y así puedo citar tantos otros motivos pero aún así en ese instante a los 14 años no sabía que era lo que exactamente me pasaba, sólo que me sentía perdida.

Ese año mi madre me inscribió a un taller de modelaje, lo que me encantaba pero que a la vez despertó en mi un sentimiento de inferioridad y digo despertó porque hasta ese momento nunca había tratado de hacerme daño, había empezado a subir de peso por el desarrollo propio de la adolescencia, debíamos modelar en el evento final del taller en un par de semanas, recuerdo que el instructor me dijo “estas engordando, deberías ser como fulanita de allá”, me quebré y nunca más regresé, no recuerdo que le dije a mi mamá para lograr faltar a dicho evento, pero terminé viajando a Moyobamba de paseo. Como en casa mi mamá en medio del viaje me cuidaba que comer, que si comía mucho pan o que necesitaba usar un sostén largo porque a mi edad debería cuidarme más y mi respuesta de siempre era comer, comer hasta que me producía ganas de vomitar de lo tan llena que me sentía, hasta que un día lo hice y no pare hasta terminar a los 15 años en un hospital donde todos se preguntaban que tenía ya que mi cuerpo seguía vomitando sin la necesidad de yo producirla, cabe resaltar que en las últimas semanas había empezado a tomar limón en diferentes preparaciones de una manera exagerada, nunca confesé nunca dije nada pero atribuyeron al limón la culpa de que algunos órganos de mi cuerpo estuvieran tan inflamados. El susto y el tiempo que pasé en el hospital me hicieron momentáneamente parar pero no duró mucho tiempo.

A los 17 años ya en la universidad donde finalmente me sentía de algún modo yo misma  lejos del caos de mi hogar, y esto porque los únicas horas que pasaba en casa era para dormir o los domingos en que tenía que aguantarme sus comentarios de que la carrera que había elegido no era para mi y aunque me irritaba escucharlas sabía que llegaría lunes y regresaría a mi mundo, pero como siempre no duró estando en el segundo año el formol y un profesor mataron mis esperanzas de ser veterinaria y así fue que le di nuevamente la bienvenida a la depresión aunque hasta ese momento no lo había etiquetado de tal manera. Estuve meses encerrada en esas paredes, escuchando los gritos de mis hermanos mayores, la preocupación de mis padres y esos ánimos “esa carrera no era para ti” que en vez de ayudar me hacía sentir peor porque confirmaba mi fracaso y solo me recordaba que ellos habían ganado. Hasta que la luz nuevamente llegó a mi vida vestida de jeans, pelo encrespado y una locura desbordante, mi amiga Lulú vino a sacudirme y abrió un ventanal, junto a ella rogamos a mis padres enviarme a Lima a estudiar una carrera que apenas era conocida, no sé cómo pero para el nuevo ciclo ahí estaba instalada en una ciudad que apenas había visitado y muy pero muy lejos de casa.

Pero mi salud mental no estaba bien es decir no puedes tapar el sol con un dedo, estando en casi los últimos ciclos de mi carrera fue cuando todo se desmoronó, toque fondo y fue etiquetada y declarada con “Cuadro depresivo agudo”, que lo desencadenó enamorarme de una persona tóxica, una hermana que decía tener cáncer, vivir en casa de otra de mis hermanas donde solo escuchaba su envidia diaria, sumado a las llamadas de mi madre para contarme con lujos y detalles sus problemas maritales. Realmente no sé como fue que mi mamá termino mudándose conmigo o cómo finalmente se dio cuenta que no estaba bien, no sé si se lo conté o simplemente una de sus tantas visitas dio en el clavo, pero ahí me encontraba sentada frente a un psicólogo, luego pasé al psiquiatra que me medicó y nuevamente me envió a otro psicólogo porque yo no me abría, y en algún momento terminé en un puente de traseúntes mirando en medio de lágrimas incontrolables la pista llena de carros en plena javier prado, ahí sintiéndome tan vacía por dentro y sin encontrar significado a mi existencia llegó en ese entonces aún mi amigo (que luego sería mi ex) y mi mamá (al menos eso creo) estaba tan descontrolada que mis recuerdos son borrosos, pero en ese momento fue donde me prometí que debía parar y realmente buscar ayuda, la encontré en un psicólogo que encontramos de mera casualidad y junto al psiquiatra poco a poco recuperé mi vida, supe que había tenido bulimia y que junto con la depresión con el tiempo sólo me provocaba cuando tenía algún tipo de problema o situación que me desbordaba, fue la razón por la que no me había de alguna forma hecho más daño en mi organismo y por la que logré ocultarlo por mucho tiempo.

Algo que aprendí en terapia fue que la depresión y la bulimia es una enfermedad recurrente es decir me puede volver a ocurrir al mero descuido, escucharlo me dio escalofríos pero es algo que llevo a cuestas desde muy pequeña y que ahora siendo esposa y mamá ando en pie de lucha constante; cuando me enamoré de mi ahora esposo recuerdo claramente que con el miedo apoderado en mí le confesé mi pasado y que quizás podría volver  a ocurrirme, recuerdo sus ojos humedecidos porque alguna lágrima se le asomaba, su respiración irregular tratando de no llorar, su mano sobre la mía donde de rato en rato me apretaba con fuerza y su voz en cuanto terminé de contarle decirme que él me amaba y eso significaba que mi pasado, presente y futuro era el paquete completo, que si algo pasaba iba a estar conmigo sin soltar mi mano y así ha sido en los últimos 7 años hemos tenido tiempos muy difíciles pero en cada uno de ellos he sentido su respaldo, paciencia pero sobretodo su amor.

Debí darme cuenta siendo ya conocedora de los síntomas, me descuidé o simplemente no quise aceptarlo, estando embarazada de mi última me dio hipermesis gravídica, tenía terror en cada vómito de no parar de que se quedara en mi y no por la enfermedad sino por la bulimia que desde que toqué fondo había logrado de algún modo superarla, mi terror se notaba cada vez que llegaba el doctor y mi pregunta era siempre la misma “¿esto no es por la bulimia que padecí? y aunque ya sabía que me diría NO, yo seguía preguntando. Al sexto mes paró y creí que finalmente tenía control de mi cuerpo, nació mi gorda y con ella todo lo mágico y retos que trae tener un nuevo miembro a la familia, los primeros meses fueron maravillosos, luego vino el dejar de chambear, el blog, sensaciones de tristeza que atribuía a que me estaba acomodando a mi nueva vida, romper una hermandad de muchos años así sin ascuas sin anestesia (me decía asimisma porque no siento ese dolor de perder a una mejor amiga), peleas estúpidas con mi esposo, un nuevo empredimiento, mi última tiene Anemia (algo que me atribuí 100% la culpa), después vino lo que creo que fue el detonante el eminente divorcio de mis padres y aunque creí haber construido un caparazón como el armadillo removió mi pasado como si un huracán, un terremoto y un tsunami hubieran llegado a mi vida en el mismo día, lo quise tapar, demostrar que no me afectaba en lo absoluto, luego vino mi mamá a visitarme y un solo comentario movió los cimientos de mi matrimonio, hasta ese momento tenía la ira contenida en mi cuerpo pero ese hecho me hizo explotar cual bomba de hiroshima lo que ha dejado en mi una catástrofe de tal magnitud que mi ciudad ha quedado un 100% de radiactividad. Han pasado un par de meses del último evento, con ellos una reconciliación a medias con mi madre y luego la amistad de mis padres anulando así el drama, las peleas constantes entre mis hermanos y dieron si digo dieron la bienvenida a la paz porque yo aquí sigo quemando como llama viva, y no es hasta hace unos días que vino mi mamá de visita que me di cuenta que no la he perdonado, que ignorar sus necesidades y contestarle escuetamente sabiendo que le dolía y aún así lo seguía haciendo, luego ir a mi cuarto y en privacidad mirarme al espejo y decirme que rayos me pasa, el dejarla ir sin hablar con ella y pedirle disculpas por mi comportamiento fue que finalmente me dije a mi misma querida Malel no estas bien, anda y busca la ayuda profesional que sabes que la necesitas. Y aquí estoy buscando a un psicólogo que me inspire confianza, porque algo de lo que he sufrido es que soy muy difícil de abrirme con las personas, lo importante es que por fin acepto lo que me está pasando y así como las otras veces sé que puedo superarlo y ahora no sólo por mi sino por mis pequeños que necesitan a su mamá imperfecta pero que los ama con todo su ser.

Por qué les cuento todo esto? mi principal motivo es que como padres nos preocupemos por darles un hogar saludable a nuestros hijos, cualquier situación por más pequeña insignificante que te parezca sumada a otros igual de chicos se puede convertir en una bola de nieve que irá arrasando con todo lo que encuentre a su paso, mi hogar donde crecí no fue perfecto, sumado al ahora llamado bullyng  de chiquillos que no sabían lo que pasaba en mi casa y la permivisidad de los adultos causó en mi un daño que vengo arrastrando hasta ahora; y que sinceramente no se habla mucho pero la salud mental es lo más importante para un ser humano y es nuestra responsabilidad de educar con amor, respeto, empatía, como también con normas y límites a nuestros pequeños, sé que podemos cometer errores, pero lo crucial es identificarlo y generar un cambio por el bien de ellos, no es fácil yo misma ahora puedo darme cuenta de algunas actitudes mías sobre ellos donde repito patrones que no son lo correctos y que algún momento juré no hacerlo, pero aquí estoy tratando de cambiarlos y enderezando nuevamente mi camino porque lo único que quiero para ellos es que cuando sean adultos y tenga nietos ellos no paguen mis errores, los quiero ver felices, tomando decisiones buenas, equivocándose también pero aprendiendo de ellas, superando sus propios miedos pero con seguridad de sí mismos.

Quiero dejarles un versículo que me ayudó mucho, si no eres creyente no importa esto es algo que deberíamos ponerlo en práctica todos aún siendo de diferentes credos:

” Ama a tu prójimo como a ti mismo “

Para mi significa dos cosas, en primer lugar que debes amarte, cuidarte y respetarte porque sólo así las personas que te rodean pueden recibir de ese amor y de ese respeto; en segundo lugar trata a las personas como te gustaría que te traten a ti; y aquí viene el círculo vicioso porque si no te amas puede suceder dos cosas: que permitas que te traten mal porque crees que es algo normal y por otro lado que trates a las personas como te ves a ti mismo.

Espero que este post les sea de ayuda, confieso que el escribirlo me ha liberado enormemente, como también tuve muchas dudas de hacerlo público por el miedo a lo que dirán las personas que me conocen, pero conversé con mis padres y hermanos quienes apoyaron mi decisión de hacerlo sabiendo que de algún modo este mensaje podría ser beneficioso para las personas que me siguen. Espero sinceramente que si estás en una situación similar seas capaz de detectar si algo anda mal sea en ti mismo, o en tus hijos, algún amigo o compañero; o si en todo caso tu entorno no es saludable estás a tiempo para generar un cambio que finalmente influirá en los que te rodean. Por mi parte estoy segura que con apoyo profesional y de mi familia muy pronto regresaré ha ser la Malel loca de siempre.

Gracias por leerme,

Malel,

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A la tercera va la vencida…!!

Muchos de ustedes deben haber recibido este refrán a modo de consejo justo a tiempo en en que estaban a punto de dejarlo todo y caer en el abandono total (a #mododepre), alguien de sus conocidos se le iluminó el cerebrito y les dijo “Vamos, que a la tercera es la vencida” y el popular “no hay mal que por bien no venga” y como “yo”seguro le volteaste los ojos cual exorcista y sino le mandaste a la misma mierda al menos tu cabeza le dijo hasta de lo que iba a morir . Lo cierto es que hoy debo pedir mil perdones a todos los que me aconsejaron y que yo tan dulcemente les mandé a visitar a su mamá porque cuánta razón tuvieron!!

Aquí empieza mi tercera historia, claro que llegué a ella con muchos miedos e inseguridades y con tal apatía a todo lo relacionado al amor que cualquiera que se me acercaba me encontraba en #modorepelente #unpasoatrás #notemeacerques #nuncamás y aún así ÉL se me acercó lentamente como cuando un león busca a su presa y zas!! me chapó del cuello para nunca más soltarme.

Esta historia empieza en el 2010, un año que para mi fue el peor de todos (a excepción de él), digo el peor porque ese año a parte de la pendejada que me hizo el idiota que mencioné en el post anterior huí lejos de la capital a fin de volver a encontrar a mi dignidad que estaba perdida en algún lado, acepté un trabajo donde iba a ganar menos de la mitad del anterior y ahogada en deudas me enrumbé dejando mi vida entera en la capital. Créanme que fue la decisión más dura y difícil que he tomado, era empezar todo de nuevo y completamente sola, muy diferente a cuando me fui de la casa de mis padres en que estaba emocionada de ser libre!, aquí estaba más misia que chavo del ocho, y con un sueldo que sólo me alcanzaría para pagar mis deudas; empecé a trabajar de lunes a sábado donde no había tiempo ni para pensar, la chamba era jodidamente fuerte y literalmente no tenía vida, gracias a Dios que el trabajo tenía comedor porque el almuerzo era lo única comida al día que tenía (así de mal estaba), los domingos pues no alcanzaba ni para galleta soda, con esta nueva forma de vida transcurrieron los días hasta que llegó fiestas patrias y aproveché para a visitar a mis padres llevando toda mi ropa acumulada de varias semanas (literalmente TODA mi ropa) para aprovechar su lavadora y ahorrarme el sufrimiento de usar mis delicadas manitos, hasta ese momento era una idea genial pero como yo era la “sal” en persona llegando tomé un Taxi Choro, el maldito y sus compinches me llevaron a una zona roja y me quitaron TODO!!. Traumada, misia y con un closet vacío, regresé a trabajar unos días después y fue ahí que leyendo un email veo que alguien me había escrito en el chat interno de la empresa: “Hola, Soy Fulano y trabajo en Contabilidad, escuché que te habían asaltado y quería decirte que me apena mucho y si necesitas algo puedes contar conmigo … te cuento que justo iba contigo en el mismo bus que viajaste, cómo estás?”…juat? y este baboso qué le pasa?, no sabía quién carajos era y no estaba interesada en lo absoluto en hombre alguno! así que le contesté de la forma más cortante posible, pero él ni se inmutó como si mis palabras no causaran efecto alguno y seguía escribiéndome y preguntando todo (hasta ahora más parece policía que contador) , ni que decir cuando supe quién era, para nada mi tipo, era pequeño, llenito, con peinado de libro y una barba picosa que me horrorizaba; los días pasaban y él seguía con llamadas y por el chat, poco a poco comenzamos a forjar una amistad rara porque yo sabía de sus intenciones (me había invitado varias veces para salir), hasta que un buen sábado cansada de mi aburrida vida le llamé para aceptar su invitación, claro que en mi cabeza yo ya había armado un plan para que no se me acercara a menos de 3 metros de distancia y con la firme convicción de hacerle entender que llegaríamos solo a ser amigos (algo que para serles sincera tenía mucha práctica, les dije que tuve 3 enamorados pero eso no significa que sea por falta de pretendientes) …pero como todo plan no es perfecto, este muchacho de un metro setenta me robó un beso aquel día, me molesté horrible y le dejé en claro que eso era la primera y última vez que pasaba, pero el muy sinvergüenza me dijo que yo iba hacer su “esposa”, me quedé helada ósea quién te dice eso justo cuando te están enviando a contar monos!, no pude con eso y me cagué de risa, fue ahí donde empezó todo, seguimos saliendo, según yo aclarando que éramos sólo amigos, de tiempo en tiempo piquito aquí piquito allá, los encuentros eran clandestinos, en el trabajo fingíamos no conocernos, claro él se aseguraba enviarme un texto, o encontrar unos chocolates en mi escritorio o un post-it con algún mensajito; poco a poco su compañía empezó ha sentirse cada vez mejor, él era diferente totalmente a todos, raro en su forma de decirme las cosas, pero a la vez tan conciso y seguro en decirlas, no tenía miedo a equivocarse, inteligente, despierto para muchas cosas y a la vez ingenuo en otras, tierno pero firme, y en sus ojos se podía ver claramente su sinceridad y el amor se reflejaba en él, dicen que los ojos son la ventana del alma y su mirada me decía todo, nunca me había pasado nada igual, lo malo de todo es que yo tenía miedo y lo alejaba de mí de mil formas, no quería equivocarme otra vez, qué sabría yo del amor? jamás me había enamorado así, todo lo que sentía era nuevo, diferente, no, no era ilusión éso ya lo conocía bien, esto era totalmente distinto más maduro, indescriptible y lo mejor de todo es que recíproco; a pesar de mis mil intentos, él nunca me dejó, fue paciente y paso a paso fue ganando terreno que yo empezaba a ceder hasta que finalmente tuve que confesarle que lo amaba y su respuesta acostumbrada a ser tan fuera de lugar fue SIEMPRE LO SUPE!!!

 

Post-data: “A la tercera va la vencida” se originó en la lucha cuerpo a cuerpo cuando el luchador ganaba después de derribar a su adversario tres veces, el título cae por sí solo.

 

 

 

 

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Cuando era soltera…

Ha pasado mucho tiempo desde que era soltera, no lo tomen a mal porque si ya vieron mi perfil soy casada y mamá, pero no miento si les digo que extraño cuando era solo “yo”, de tener el tiempo necesario para hacer y deshacer en mi vida, claro que en aquellas épocas era más cojuda y vivía pensando en tomar las mejores decisiones para mi futuro… pero aún así viví plenamente mi soltería a mi modo mojigato.

Debo contarles que la mejor época de mi vida fue la universitaria porque lejos de mis padres no podía ser mejor verdad? me mudé a la capital ha estudiar y un sin fin de cosas y golpes por aprender se abrían paso, conocí a 2 de mis mejores amigas, conocí a personas innombrables (la clase de personas que jamás deberías cruzarte, esas que cuando te acuerdas se te estruja la panza), mucho alcohol y harto drama romántico porque  amores adolescentes solo lo tuve en mi cabeza llena de purita ilusión y en eso se quedó; y aquí me detengo porque cursando mis estudios superiores fue donde empezó todo aunque creo que antes, lo digo porque no sé ustedes pero siempre he tenido alrededor de mí a personas que están buscando tu futuro y que ya saben que serás y qué es lo que tienes que hacer …. con tantas voces en mi cabeza diciéndome que era hora de tener enamorado dizque futuro novio y si dominaba el arte de retenerlo algún día sería mi esposo me lancé de lleno a la caza y tuve 3 enamorados contaditos incluyendo a mi querido esposo, no se me decepcionen por favor créanme fueron más que suficientes porque dejaron tempestades, huracanes, tsunamis, terremotos, etc, en mi vida a excepción del último que fue con quién me casé.

El primero, fue un reverendo pendejo ese nunca salía conmigo a ningún lado porque como tú sabes uno nunca sabe con quién se encontraría en el camino posiblemente alguna de sus capillitas, la única vez que hizo algo por mí fue cuando mi perrita se perdió y me acompañó a buscarla y se quedó conmigo horas hacerle guardia a esa persona cruel que se la robó; en el primer año de carrera solo una puta vez me visitó en Lima pero sólo lo vi cuando se estaba regresando claro porque no me visitaba a mi pues sino era casualidades y hay que aprovechar… valió la pena porque con ese frío de mierda que hacía en el terminal de Cruz del Sur se me congeló mi corazón y mis neuronas comenzaron a funcionar, después de casi 2 años me di cuenta que todo era una mierda y que aquella noche sería la despedida así que tome valor y se lo dije, claro él me dijo que la distancia era complicada pero no me rogó el muy pendejo me dijo podemos ser amiguitos sin derecho algo cómo amor libre…y yo en mi cabeza decía pero si eso es lo que has tenido conmigo todo el tiempo!!! so Huevón!! en fin al menos yo cerré ese capítulo aunque él siguió buscándome cada vez que se enteraba que estaba de visita en casa de mis padres.

El segundo, ese me cagó la vida completita y bueno yo fui parte fundamental y responsable de que ese hijo de la gran jijuna me haya jodido mal todos mis planes a futuro, que por qué lo digo porque este tipo de hombre es el que te hace retroceder 360° y te tiene sólo para él y por él, mi vida giraba en torno a lo que él quería hacer, me olvidé de mis promesas estudiantiles (diplomados, maestrías, etc) lo que hacía sólo era trabajar como burro para darle sus gustos, siiiii no me van a creer pero fui tan idiota que me vivía, si señores, ahora me pregunto cómo carajos permití eso?, pero si lo hice y ni siquiera por “amor” porque yo no lo amaba, al menos, hasta ese momento yo no sabía lo que era el amor; solo tenía miedo a quedarme sola (ya les dije esas voces de mierda de tus vecinitas, amigas, hermanas, padres, etc) por eso le daba todo hasta lo que yo no tenía, a tal punto que un buen día me sacó los cachos bueno la única vez que me enteré porque seguro ya me había adornado varias veces, lo hizo de la peor forma con una vecina del condominio, claro los cachos fueron de dominio público … y yo fui la última en enterarme, me cortó me terminó de golpe una noche anterior todo ok y al día siguiente el NUNCA TE QUISE!!!, cuando regresé a mi estado de conciencia fue para recoger mis despojos y ver que todo a mi alrededor era mierda pura, endeudada hasta el c..o y con mi dignidad a un trillón de kilómetros (lejos de mi se fue la muy pendeja; súper lejos porque conmigo ya no podía existir) … así cagada mal cerré otro capítulo de mi vida amorosa y para cerrarla bien me largué de la capital para no volver más.

Del tercero, esa historia cambio mi mundo por completo y se las cuento en mi segunda entrada…

 

Malel