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Baby Shark y la Teta asustada

Erase una vez una dulce pequeña de enormes ojos con pestañas rizadas, tenía una hermosa sonrisa desdentada que encajaba perfecto a su amada teta. Ellas eran la felicidad en persona, tenían una gran comunicación, andaban juntas de un lado a otro, jamás se separaban y el famoso vínculo alías apego era inquebrantable.

Un día como cualquier otro la teta estaba en su casita cuando escuchó a su compañera exigiendo ser alimentada, ni corta ni perezosa corrió a su encuentro y zassss sintió como se incrustaba en su delicada piel una cosa filosa que le causaba un dolor indiscriptible y pegó un ahogado grito que hizo que la nena la soltara un minilapso, la miró fijamente, le sonrió mostrando a un pequeñisímo bulto blanco y siguió lactando como si nada hubiera pasado. La teta comprendió que le había salido su primer diente y que era cuestión que su pequeña tesorito se acoplara a la novedad para luego seguir con su rutina de siempre, pero al parecer ese plan no era el mismo que tenía la pequeña…

Han pasado 2 meses, 4 dientes y un millón de dolorosas mordidas, le he explicado hasta el cansancio que me duele, he llorado, le he quitado la teta pidiendo que se la lleven entre lágrimas, su papá y los abuelos también han hablado con ella, en mi desesperación también le he gritado y actualmente le estoy tapando su ñata enana para que lo suelte pero ella aguanta mejor la respiración que Michael Phelps y no lo suelta, en conclusión nada de nada funciona; ella sigue mordiendo una y otra vez, y lo peor es que ahora que acaba de cumplir su primer año de vida lo hace ni bien ingresa la teta a su boca y si le digo nooo se pone a llorar con un sentimiento que te parte el alma, le vuelvo a dar y otra vez el círculo vicioso. Al parecer morder a mi teta se ha convertido en su primer deporte porque lo hace con tal disciplina y perseverancia que si no lo clasifico como deporte entonces tendría que acusarla de tetacidio.

Si se preguntan por mi teta, ella esta asustada, llena de maguñones por todos lados, huecos de todos los tamaños inimaginables, la tengo a punta de crema mañana, tarde y noche; cada vez que escucha los gritos de la baby shark no sabe como arrancarse de mi cuerpo y salir huyendo. El miedo se apoderado de nosotras a tal punto que nos escondemos en el cuarto ni bien sentimos su dulcemente terrorífica presencia pero minutos después empezamos a recriminarnos si dejarla llorar o ofrecernos a lo terrorista suicida.

La verdad es que me siento como protagonista de Jurassic Park perseguida por un temible dinosaurio de dientes afilados todo el tiempo, tengo varias noches que sólo le doy literalmente una sola teta (la que este menos herida) mientras la otra se “recupera”, aunque sino duele porque está lactando es porque está tan inflada de leche que ya va a reventar.

Utilizar el sacaleche se ha vuelto sumamente doloroso porque teniendo la teta herida el jebecito que se amolda a mi teta en la succión me estira la piel y simplemente no puedo aguantar ni un microsegundo prefiero mil veces que mi tesoritosaurio rex me siga mascando la teta como chicle.

Hay muchos días que el dolor nubla todos mis sentidos y me cuestiono si seguir ofreciéndolas en sacrificio, en estos momentos tengo las tetas a moco tendido, mi cabeza diciéndome para de sufrir y mi corazón aferrándose con todas sus fuerzas a seguir con la lactancia. Estoy hecha un enredo completo, no sé si seguir o mostrar mi banderita blanca y anunciar mi retirada, quién iba a decir yo la vaca lechera en persona queriendo colgar las ubres por una pequeña baby shark que salió del mar a tierra firme.

Malel alías La teta asustada,

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Cuando el diablo vestía a la moda!

Hace muchísimo tiempo que no escribo y me siento terrible, escribir es mi modo de sacar las cosas que literalmente me vuelven loca pero que a la vez no podría vivir sin ellas, así que ya se imaginarán que estoy hecha un “loco calato”.

Lidiar con mi vida marital, un niño de 3 años, 1 nena de ahora 10 meses, trabajar en casa, abastecer de alimento, orden, limpieza a la casa, es realmente vivir en la cuerda floja todo el santo día; les juro que tengo días por no decir todos en que me imagino huyendo a un paradisíaco lugar y simplemente tirarme a la arena y dormir plácidamente, pero ese sueño me dura 5 segundos en que sino me jode alguien del trabajo lo termina haciendo a gritos mi primera bendición o los llantos de mi última.

No me mal entiendan, yo amo a morir a mis niños pero no les voy a mentir que tengo días en que me gustaría regresar a las épocas en que sólo debía preocuparme por mi y en nadie más; días en que me gustaría tener la paz de un trabajo de oficina dónde no sea interrumpida para limpiar mocos, potos, llantos, peleas, etc; días en que tenga energía al final de la noche para tirarme a mi marido duro y parejo sin el miedo de que unas minipersonitas nos escuchen o se despierten; días en que me gustaría simplemente charlar con mi esposo sobre nosotros y no de pañales, de que se malogró esto o que falta aquello; días en que me gustaría salir con una amiga para ir a un café sin estar pendiente de la hora de volver y que nuestras conversaciones se basen en trivialidades donde no falte el raje y burlarnos de todo un poco; días en que me gustaría estar a la moda con un clóset lleno de un millón de opciones para elegir , bien maquillada, y sentir las miraditas furtivas de pura envidia … claro que siii me encantaría volver aunque sea un par de días a mi “yo anterior”, claro que extraño verme bien , sin preocupaciones porque créeme ésas que me quitaban el sueño pre-maternidad son un chiste comparado con TODO lo que ahora vivo.

Hace creo más de 1 mes recibí la visita de una “amiga” que no perdió un minuto en decirme lo muy mal vestida que suelo estar y que debo arreglarme hasta para estar en casa porque mi marido me puede dejar, “todo entra por los ojos querida”; créeme querida que también tengo días en que quiero mandar a la mierda a esa gente que analiza cada milímetro de mi regordete cuerpo caribeño juzgándome mi outfit de madre lactante; mira tía ya sé que como yo te encuentras con un huevo de bloggeras regias, bien maquilladas, con sus fotos geniales, sin ninguna gota de sudor, con sus casas pulcras que parecen sacadas de un catálogo de diseño; créeme que también ver la maternidad hecha perfección en fotos y vídeos me han hecho dudar millones de veces que la del problema soy yo; pero NOOO, NOOO te confundas o ellas son millonarias o viven en pinkylandia, porque mamacita linda es imposible vivir todo el día con tu outfit bien planchadito, con tacones altos y un chorro de maquillaje corriendo atrás de tus hijos, cambiando mil veces de ropa a tus criters, darles de comer, hacerles jugar, llevarles a todas sus actividades sin que se te corra el maquillaje por el sudor, ni que termines con los pies ampollados y con tu ropa sin ninguna arruga ni suciedad de pequeñas manitos cariñosas. Si te molesta tanto mi cara lavada, mi moño alto y mi oufit deportivo no me mires o imagínate que salgo del gym, y no te preocupes por mi marido mejor centra todo tu ser en cazar algún incauto por ahí que de algún modo (que por cierto no te incumbe) somos bastante felices !! toma!!! Sóbate!!!!

La cuestión es que si mi vida se basara en la utopía de tener marido, dos hermosos y tranquilos hijos, una casa hermosa y limpia, mi carrera profesional al tope, sería como “el diablo se viste a la moda” en que me perdería del crecimiento de mis bendiciones, no sabría que a mi mayor le encanta el abecedario y a sus 3 años ya está empezando a leer solito, que su debilidad es la pizza, que ama cocinar, que le encanta llamar a su hermana para que le siga a donde vaya; no sabría que mi gorda odia el hígado, que le encanta el peligro, que ama jalar los pelos de su hermano, que su debilidad son mis cansados brazos, que el desorden de sus juegos les permite explorar, imaginarse mil historias, que sentarme con ellos y jugar les da seguridad y bienestar; pero sobretodo aunque tenga días en que me gustaría volver al pasado estoy segura que extrañaría aún más a ellos, porque lo he vivido porque no hay punto de comparación del nivel de tristeza que tenía cuando sólo era mamá de fines de semana, prefiero mil veces ser la diabla que se vestía a la moda !!

Malel,